Una adjudicación direccionada y poco transparente

Telenueve Denuncia accedió a documentación que confirma que la adjudicación que logró María Josefina Rouillet, esposa de Sturzenegger, para capacitar al personal de Cancillería ya tenía nombre propio desde antes de que se iniciara el expediente.

Fecha/Hora: 05/05/2026 07:43 Cód. 110881 Tiempo de lectura: 3.33 minutos.
La polémica contratación de la Asociación Argentina de Cultura Inglesa (AACI) para la capacitación del personal del Ministerio de Relaciones Exteriores —un caso que despertó interrogantes en febrero pasado, tras conocerse el monto millonario del convenio— suma ahora una nueva dimensión probatoria. Documentación interna a la que tuvo acceso el programa TLN Denuncia, confirma que la adjudicación, lejos de ser el resultado de una competencia transparente, fue el cierre de un proceso diseñado con meses de antelación y pensado para que hubiera una sola ofertante.

El elemento central que aporta esta nueva evidencia es un intercambio de correos electrónicos entre funcionarios de la Dirección de Compras y Contrataciones del Palacio San Martín, fechado el 1 de diciembre de 2025. En una comunicación de carácter imperativo, Mariano Méndez, coordinador de la dirección de Compras y Contrataciones de Cancillería, instruye a su subordinada, Luciana Cagnolisu, también del área de Compras, para que avance en el proceso: “Lu, favor tramitar la convocatoria, conforme la que preparamos al inicio del año”.

Esta instrucción -que figura en el sistema GDE de la administración pública- deja al descubierto que, para el momento en que se lanzó el proceso formal en el portal COMPR.AR el 4 de diciembre, los términos y condiciones de la “convocatoria” ya estaban cocinados. Este “traje a medida” se consolidó con la recomendación técnica de contratar a AACI bajo la figura de “exclusividad”, a pesar de que la propia entidad, en su propuesta de noviembre de 2025, ya contaba con todos los detalles del pliego que el Ministerio terminaría publicando semanas después.

En esa carpeta de propuesta “informal”, enviada por AACI un mes antes de iniciado el proceso de contratación, la academia se presenta a sí misma como el “Único Centro Platino para exámenes Cambridge en la Ciudad de Buenos Aires”, dato que puede ser descartado como falso con sólo chequear en el portal de la propia Cambridge University, donde consigna sus “Platinum Centres” de todo el mundo, figurando tres (y no uno solo) en la capital argentina.

El “Pacto de Integridad” como cobertura
La relación conyugal entre Josefina Rouillet -directora ejecutiva de la academia- y el ministro Federico Sturzenegger obligó a Cancillería a activar protocolos de contención ante el conflicto de intereses. Fue así como, el 26 de diciembre de 2025, la Dirección de Compras remitió a la AACI un proyecto de “pacto de integridad”.

Ante la flagrancia de la situación, desde la academia de inglés se resolvió que no lo firmaría Rouilllet, sino su apoderada. “La firmante seré yo, Viviana Judit Mateo, apoderada”, contesta una de las dependientes de la entidad que trabaja bajo la órbita de la esposa del ministro-motosierra.

Este documento, que finalmente fue vinculado al expediente electrónico, obliga a ambas partes a declarar su voluntad de prevenir actos de corrupción y discrecionalidad. Según se desprende del cruce de mails, el Ministerio incluso instruyó a la entidad sobre cómo formalizar esta declaración para cumplir con la normativa. Una formalidad que más que funcionar como mecanismo de control, hace más bien de coartada, un intento de blindaje administrativo ante una contratación que presentaba riesgos éticos desde su génesis.

El resultado final del proceso, formalizado en enero de 2026, fue una adjudicación por 114 millones de pesos a la entidad dirigida por Rouillet, llamativamente única oferente en el proceso. La ausencia de competidores, si es cierto lo que señalan fuentes de la propia Cancillería, sería consecuencia de las condiciones específicas de “exclusividad” planteadas en el pliego, para así garantizar que la academia de la esposa de Sturzenegger fuera la única capaz de cumplimentarlas para poder ser proveedora del Estado en esta materia durante el año en curso.

Mientras Cancillería sostiene la validez formal del procedimiento, esta documentación interna que se conoció anoche permite reconstruir cómo se articuló una contratación que ya tenía nombre propio desde antes de que se iniciara el expediente.