Nacionales: Se reducen alimentos para llegar a fin de mes y crece la deuda

La recuperación no llega a los barrios populares

La variable de ajuste en los sectores más bajos continúa siendo la reducción de porciones y/o la supresión involuntaria de comidas. Asimismo, saldar deudas crece como una prioridad de las familias.

Fecha/Hora: 03/07/2026 12:46 Cód. 111452 Tiempo de lectura: 6.3 minutos.
Mientras algunos indicadores macroeconómicos muestran señales de estabilización, en los sectores más vulnerables la economía cotidiana sigue marcada por la supervivencia y los ingresos alcanzan cada vez para menos días del mes. La prioridad continúa siendo garantizar la comida y, si aparece un ingreso inesperado, saldar deudas antes que realizar otros consumos o ahorrar. Además, hay una fuerte dependencia del empleo informal y changas, mientras que la financiación continúa siendo el fiado en el barrio y la ayuda familiar.

El 93% de los ingresos familiares se destina a la compra de alimentos, un nivel que prácticamente absorbe todo el presupuesto disponible y deja un margen mínimo para cubrir otras necesidades, según un relevamiento elaborado por Focus Market sobre 47 hogares que asisten al comedor comunitario Pequeños Gigantes, en Florencio Varela.

El trabajo, realizado en el marco de la iniciativa EconoChori de Massimo Pastore, traza una radiografía de cómo administran sus recursos las familias de barrios populares en un contexto donde la recuperación económica todavía no se traduce en una mejora de los ingresos. La variable de ajuste en los sectores más bajos continúa siendo la reducción de alimentos ante una mayor presión de los servicios y un menor ingreso disponible.

La economía de los barrios populares: ingresos inestables y sin margen para planificar
La encuesta muestra que la informalidad continúa siendo una característica central de la economía popular. Cuatro de cada diez encuestados afirmaron que cuentan con ingresos variables, mientras que un 32% manifestó no tener ingresos propios. Asimismo, apenas el 21% recibe un ingreso fijo mensual.

El ajuste del mercado laboral se da por calidad y no por cantidad, ya que el empleo creció 0,3% entre el cuarto trimestre de 2023 y el primero de 2026, según Empiria. La suba se explicó tras una pérdida de 190.000 puestos registrados privados y 70.000 públicos, mientras que se sumaron 300.000 empleos no asalariados (151.000 monotributistas y el resto cuentapropistas informales, o sea "changas") y 70.000 asalariados informales. "Hoy, los trabajadores informales y no asalariados representan más de la mitad del mercado laboral", señalaron desde la consultora.

La consecuencia directa de la mayor dependencia de empleos informales termina siendo la imposibilidad de organizar las finanzas familiares. El 55% de los participantes afirmó que no tiene ningún momento del mes en el que logre cierta tranquilidad económica, mientras que sólo el 23% identifica los primeros días posteriores al cobro como un período de mayor alivio.

"Los datos reflejan la elevada vulnerabilidad económica de los hogares en barrios populares. Que el 40% de los ingresos sea de carácter variable evidencia una fuerte dependencia de actividades informales, trabajos ocasionales o fuentes inestables de recursos", sostuvo el director de Focus Market, Damián Di Pace.

En esa línea, desde CIAS (Centro de Investigación y Acción Social) señalaron a Ámbito que el universo de empleados informales en los barrios populares alcanzan cerca del 70% de los hogares, según una encuesta más amplia y en diferentes barrios populares realizada en 2023. Mientras que, de acuerdo con un informe realizado en 2024 al universo de jóvenes de barrios populares, este nivel alcanza al 90%.

Incluso, dentro de los barrios populares el 90% de los hogares tiene un ingreso laboral, mientras que el 60% combinan ingresos laborales y programas de asistencia, como la Asignación Universal por Hijo (AUH). "Combinan recursos de diversas fuentes y parte de sus recursos tienen que ver con asistir a un comedor, merendero, o un espacio de ese estilo", destacó el sociólogo Santiago Poy sobre la encuesta realizada por CIAS en 2023.

La deuda pasó a convertirse en la forma para llegar a fin de mes
Debido a que la alimentación concentra el mayor porcentaje del gasto mensual, las deudas aparecen como el principal condicionante de las finanzas familiares. El 44% de los encuestados las ubicó entre sus gastos habituales. Aunque, cuando se les consultó cuál fue el rubro que más pesó durante el último año, el porcentaje escaló al 62%, por encima de servicios, alquiler y otros compromisos.

La presión del endeudamiento también queda reflejada en otro indicador. Ante la posibilidad de recibir un ingreso extra, el 53% respondió que lo utilizaría para cancelar deudas, mientras que sólo el 19% lo destinaría al consumo o alguna inversión, y apenas un 2% afirmó que podría ahorrarlo.

En esa línea, Isaac Rudnik de ISEPCi explicó que el nivel de deuda representa entre el 15% y 20% de los ingresos de los hogares, un componente que no se incluye en las canastas de INDEC que miden el umbral de pobreza e indigencia. "La presencia del endeudamiento, la morosidad y el financiamiento forzoso es una realidad cada vez más presente en los hogares. Es algo que no estaba contemplado hace uno o dos años. Antes si tenías que pagar cuotas o un financiamiento era algo más voluntario, ahora es más tóxico", describió el economista.

Según la encuesta del ISEPCi a 1.301 hogares, casi la mitad (47%) manifestó que para llegar a fin de mes deben endeudarse; el 39% llega con dificultad ajustando gastos no esenciales; el 12% “llega justo, sin margen” y solo el 2% “llega cómodo y puede ahorrar”.

La otra cara del ajuste: menos carne, menos ropa y hasta menos medicamentos
Sobre la variable de ajuste en los hogares de menores recursos, todos los especialistas destacaron los cambios concretos en la alimentación: el 80% de los hogares relevados sufre inseguridad alimentaria general, entendida como “la reducción de las porciones y/o la supresión involuntaria de comidas en el hogar”.

"Este dato resulta de alta significancia teniendo en cuenta que la composición ocupacional de la muestra está integrada por cuatro sectores, entre los cuales se encuentran 367 hogares donde el principal sostén de hogar tiene trabajo registrado formal", destacaron desde ISEPCi.

Según datos de Focus Market, el 65% de los participantes dejó de comprar ropa y el mismo porcentaje redujo la compra de carne en el último años. Además, el 41% recortó las salidas recreativas. Otro de los datos sensibles que se destaca es que el 20% de los encuestados aseguró haber dejado de comprar medicamentos, reflejando que la restricción presupuestaria comienza a impactar sobre consumos considerados esenciales.

Con una escasa capacidad de ahorro -ya que apenas el 2% aseguró contar con reservas para afrontar una emergencia-, los hogares recurren principalmente a redes informales cuando los ingresos no alcanzan. El 44% manifestó que realiza changas para obtener dinero adicional, el 35% compra fiado en comercios del barrio y el 28% recibe ayuda de familiares. En cambio, sólo el 12% mencionó la asistencia social como principal herramienta para atravesar períodos de dificultades económicas.

Para Focus Market, el peso que conserva el fiado refleja que buena parte del financiamiento cotidiano continúa desarrollándose por fuera del sistema financiero formal y funciona como un mecanismo indispensable para sostener el consumo básico.

"Reducir la inflación, ordenar las cuentas públicas y recuperar la confianza lleva tiempo antes de traducirse en más inversión, empleo y mejora de los ingresos. Por eso, si bien la estabilidad es el primer paso para construir un proceso de crecimiento duradero, la recuperación de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables suele manifestarse con rezago. El desafío es sostener el rumbo y generar las condiciones para que los beneficios del crecimiento alcancen progresivamente a mayor parte de la población", afirmó Di Pace.

Por su parte, Poy destacó que "en los barrios populares hay una pobreza estructural, no monetaria como la que mide INDEC". "Es decir, que no cambia fuertemente por fluctuaciones macroeconómicas y porque baja la inflación, sino que tiene que ver con una carencia de otros recursos como falta de acceso a servicios de primera necesidad, condiciones de los barrios, acceso a la educación, salud, entre otros", concluyó.