En Tandil, la Memoria de los pibes no baja los brazos
El espacio estará en el predio donde funcionó el centro clandestino de detención y torturas conocido como la Quinta de los Méndez. Es la primera vez que se emplazará un sitio en una propiedad de civiles.
Fecha/Hora: 30/09/2026 09:14
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Tandil tendrá su primer Sitio de la Memoria. Estará en el terreno de la Quinta de los Méndez, la propiedad de los hermanos Emilio y Julio Méndez, donde funcionó un centro clandestino de detención y tortura. Será el primero en estar emplazado en la casa de un civil y no en una dependencia militar o policial. Para quienes lucharon por los juicios de lesa humanidad en la ciudad, es un paso trascendental dentro de la reparación de derechos y, por sobre todo, en la construcción de Memoria, Verdad y Justicia entre los jóvenes.
Así lo afirma María Nazábal a Buenos Aires/12. La coordinadora del Área de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Centro (Unicen) subraya la importancia de contar con un espacio para abordar las políticas de memoria que hoy fueron abandonadas por el gobierno nacional y transformar un lugar de horror en un ámbito pedagógico. Y, puntualmente, para la labor en programas con estudiantes secundarios. Allí menciona a Escuelas con Memoria, encarado desde la universidad tandilense.
“Vamos con los chicos a los excentros clandestinos de detención como La Huerta, por ejemplo, porque es distinto estar en el lugar donde sucedieron las cosas o escuchar a las víctimas del terrorismo de Estado. Eso los interpela de otra manera, genera otro compromiso con la temática y siempre termina en jornadas emotivas y movilizantes”, repasa Nazábal.
El viernes 25 de septiembre, la provincia de Buenos Aires tomó posesión del predio luego de que la Legislatura aprobara su expropiación a fines de 2024. Tras la firma, vecinos, dirigentes y funcionarios entraron al predio de 70 por 120 metros para desmalezar, limpiar y recorrer el lugar. Muchos tandilenses caminaron por primera vez por el lugar donde estuvo la casa de los hermanos Méndez que fue cedida a los militares para torturar y asesinar militantes y dirigentes a lo largo de la dictadura.
Entre ellos, a Carlos Moreno, padre de Matías, actual subsecretario de Derechos Humanos bonaerense. “No deja de generar sentimientos encontrados”, dice el ‘Gitano’, apodo de Matías, a este diario. “Pienso en mi abuela paterna, la Nona, que marcó el camino al buscar justicia por el asesinato de mi padre, y hoy con este doble rol, pero priorizo en esta función la posibilidad de convertir estos lugares de horror en espacios de memoria, para que se siga defendiendo la democracia y consolide el Nunca Más”, asegura.
Tanto Moreno como Nazábal, remarcan que el nuevo espacio recordará y transitará la vida de los más de 35 desaparecidos de Tandil. Desde allí, la expectativa está en reconstruir cómo era aquella vivienda que los Méndez demolieron apenas regresó la democracia. Justamente, durante la limpieza del fin de semana, pudieron dar con los cimientos de la casa original. Ahora, llegará el tiempo de conformar una mesa junto a organizaciones sociales y de Decrechos Humanos, vecinos, docentes y directivos de la Unicen, la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría que trabajó en el predio del ex CCDyT Monte Pelloni, y así, en comunidad, diagramar cómo será el espacio.
Será un ámbito con una enorme particularidad, porque la Quinta de los Méndez es el primer inmueble privado que fue facilitado para ser un CCDyT que se expropia. “Por eso es histórico este proceso”, señala Moreno. “Tiene que ver también con dar cuenta de la complejidad del sistema nacional de represión, no solo en dependencias estatales como militares o comisarias, prefectura”, advierte el dirigente. En este caso, remarca, pone de manifiesto la arista de complicidad y participación civil con el sistema represivo constatado en el juicio de la Quinta de los Méndez.
“Esperanzador”
Nazábal relata que las experiencias con estudiantes secundarios y universitarios cuando recorren y escuchan la historia del terrorismo en su ciudad siempre traen “sorpresas gratas”. Cuenta que ese tipo de actividades atraviesa la subjetividad de los pibes que luego asumen una postura ética sobre la memoria, la Verdad y la Justicia. “Es relevante y esperanzador”, apunta.
“Son los chicos que después pintan los pañuelos, van a la Marcha del 24 de Marzo o participan del programa Futuro y Memoria”, dice. Asegura que la interacción de estudiantes universitarios con los más jóvenes proporciona un diálogo que, gracias a la cercanía de la edad, genera mejores condiciones para el aprendizaje. Y da confianzas para preguntas incómodas.
—¿Surge el cuestionamiento alrededor del ‘algo habrán hecho’?
—Sí. Convengamos que hay un contexto habilitante desde las altas magistraturas del Estado. Pero está bueno que aparezca la pregunta para trabajar sobre ella. A partir de ahí podemos contar lo que pasó y qué inquietudes genera eso pero con información, datos, sentencias y, sobre todo, con el relato de las víctimas, lo que habilita a visibilizar lo que pasó en la sociedad y escuchar lo que le pasa al de al lado.
Así, Nazábal sintetiza gran parte de lo que se vive en estas jornadas donde la universidad motoriza la cercanía de sus estudiantes y estudiantes secundarios a los ex CCDyT. De esta manera, sostiene, se da pie a la afirmación que en más de una ocasión Emilce Moler le dio a este diario: “Hay que volver a explicar todo, pero no con las mismas palabras”. O, tal vez, con nuevas estrategias de interacción que abran el interés de la juventud. Para Tandil, un Sitio de la Memoria será una inmensa novedad.
El horror en la Quinta de los Méndez
“Permaneció en cautiverio hasta el 3 de mayo en la chacra de los hermanos Méndez. Lo sometieron a picana eléctrica e interrogatorios en condiciones deplorables. El 3 de mayo de 1977, logró escaparse a la chacra lindera, con saco y sin camisa, con los zapatos en la mano y el dedo gordo del pie lastimado e infectado, con magulladuras en la espalda y en el cuello.”
El texto corresponde al alegato del juicio por el secuestro, tortura y asesinato de Carlos “el Negro” Moreno. Secuestrado el 29 de abril de 1977, el mismo 3 de mayo que fue recapturado fue ejecutado de un tiro en el pecho. El juicio fue en 2012, y fue el primero en el que se condenó a civiles por su colaboración con la dictadura militar. Fueron los hermanos Emilio y Julio Méndez.
“Ese juicio permitió poner blanco sobre negro en la ciudad, porque mostró que el terrorismo de Estado también sucedió en Tandil”, recuerda Nazábal. Durante aquellas jornadas, relata que hubo una comunidad comprometida, que participó, donde muchas personas pudieron hablar y contar sus experiencias por primera vez, hablar de los Méndez y, también, de otros centros.
La frase no es menor. Eran muy pocos los que se animaban a “hablar de los Méndez”. Pocos años después, hasta hubo escraches públicos contra Julio y Felipe, que siempre se vanagloriaron de sus vínculos y contactos con las Fuerzas Armadas durante los años oscuros. Traer los relatos de sobrevivientes y fortalecer las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, esmerilaron el temor de una sociedad que hoy pudo recorrer aquel predio abandonado desde 2006, cuando Néstor Kirchner derogó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Por eso, Moreno resalta la labor que lleva adelante la Subsecretaría de Derechos Humanos desde 2019 con la llegada de Axel Kicillof a la Gobernación. En los últimos días, también se inauguró el primer Sitio de la Memoria en Azul. En marzo, a 50 años del golpe de Estado, llegó el turno de Bahía Blanca. También se abrieron las puertas de La Cacha en La Plata o la restauración del Ex Pozo de Banfield, lo que generó políticas de memoria y reparación tanto en el conurbano como en el interior.
Así lo afirma María Nazábal a Buenos Aires/12. La coordinadora del Área de Derechos Humanos de la Universidad Nacional del Centro (Unicen) subraya la importancia de contar con un espacio para abordar las políticas de memoria que hoy fueron abandonadas por el gobierno nacional y transformar un lugar de horror en un ámbito pedagógico. Y, puntualmente, para la labor en programas con estudiantes secundarios. Allí menciona a Escuelas con Memoria, encarado desde la universidad tandilense.
“Vamos con los chicos a los excentros clandestinos de detención como La Huerta, por ejemplo, porque es distinto estar en el lugar donde sucedieron las cosas o escuchar a las víctimas del terrorismo de Estado. Eso los interpela de otra manera, genera otro compromiso con la temática y siempre termina en jornadas emotivas y movilizantes”, repasa Nazábal.
El viernes 25 de septiembre, la provincia de Buenos Aires tomó posesión del predio luego de que la Legislatura aprobara su expropiación a fines de 2024. Tras la firma, vecinos, dirigentes y funcionarios entraron al predio de 70 por 120 metros para desmalezar, limpiar y recorrer el lugar. Muchos tandilenses caminaron por primera vez por el lugar donde estuvo la casa de los hermanos Méndez que fue cedida a los militares para torturar y asesinar militantes y dirigentes a lo largo de la dictadura.
Entre ellos, a Carlos Moreno, padre de Matías, actual subsecretario de Derechos Humanos bonaerense. “No deja de generar sentimientos encontrados”, dice el ‘Gitano’, apodo de Matías, a este diario. “Pienso en mi abuela paterna, la Nona, que marcó el camino al buscar justicia por el asesinato de mi padre, y hoy con este doble rol, pero priorizo en esta función la posibilidad de convertir estos lugares de horror en espacios de memoria, para que se siga defendiendo la democracia y consolide el Nunca Más”, asegura.
Tanto Moreno como Nazábal, remarcan que el nuevo espacio recordará y transitará la vida de los más de 35 desaparecidos de Tandil. Desde allí, la expectativa está en reconstruir cómo era aquella vivienda que los Méndez demolieron apenas regresó la democracia. Justamente, durante la limpieza del fin de semana, pudieron dar con los cimientos de la casa original. Ahora, llegará el tiempo de conformar una mesa junto a organizaciones sociales y de Decrechos Humanos, vecinos, docentes y directivos de la Unicen, la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría que trabajó en el predio del ex CCDyT Monte Pelloni, y así, en comunidad, diagramar cómo será el espacio.
Será un ámbito con una enorme particularidad, porque la Quinta de los Méndez es el primer inmueble privado que fue facilitado para ser un CCDyT que se expropia. “Por eso es histórico este proceso”, señala Moreno. “Tiene que ver también con dar cuenta de la complejidad del sistema nacional de represión, no solo en dependencias estatales como militares o comisarias, prefectura”, advierte el dirigente. En este caso, remarca, pone de manifiesto la arista de complicidad y participación civil con el sistema represivo constatado en el juicio de la Quinta de los Méndez.
“Esperanzador”
Nazábal relata que las experiencias con estudiantes secundarios y universitarios cuando recorren y escuchan la historia del terrorismo en su ciudad siempre traen “sorpresas gratas”. Cuenta que ese tipo de actividades atraviesa la subjetividad de los pibes que luego asumen una postura ética sobre la memoria, la Verdad y la Justicia. “Es relevante y esperanzador”, apunta.
“Son los chicos que después pintan los pañuelos, van a la Marcha del 24 de Marzo o participan del programa Futuro y Memoria”, dice. Asegura que la interacción de estudiantes universitarios con los más jóvenes proporciona un diálogo que, gracias a la cercanía de la edad, genera mejores condiciones para el aprendizaje. Y da confianzas para preguntas incómodas.
—¿Surge el cuestionamiento alrededor del ‘algo habrán hecho’?
—Sí. Convengamos que hay un contexto habilitante desde las altas magistraturas del Estado. Pero está bueno que aparezca la pregunta para trabajar sobre ella. A partir de ahí podemos contar lo que pasó y qué inquietudes genera eso pero con información, datos, sentencias y, sobre todo, con el relato de las víctimas, lo que habilita a visibilizar lo que pasó en la sociedad y escuchar lo que le pasa al de al lado.
Así, Nazábal sintetiza gran parte de lo que se vive en estas jornadas donde la universidad motoriza la cercanía de sus estudiantes y estudiantes secundarios a los ex CCDyT. De esta manera, sostiene, se da pie a la afirmación que en más de una ocasión Emilce Moler le dio a este diario: “Hay que volver a explicar todo, pero no con las mismas palabras”. O, tal vez, con nuevas estrategias de interacción que abran el interés de la juventud. Para Tandil, un Sitio de la Memoria será una inmensa novedad.
El horror en la Quinta de los Méndez
“Permaneció en cautiverio hasta el 3 de mayo en la chacra de los hermanos Méndez. Lo sometieron a picana eléctrica e interrogatorios en condiciones deplorables. El 3 de mayo de 1977, logró escaparse a la chacra lindera, con saco y sin camisa, con los zapatos en la mano y el dedo gordo del pie lastimado e infectado, con magulladuras en la espalda y en el cuello.”
El texto corresponde al alegato del juicio por el secuestro, tortura y asesinato de Carlos “el Negro” Moreno. Secuestrado el 29 de abril de 1977, el mismo 3 de mayo que fue recapturado fue ejecutado de un tiro en el pecho. El juicio fue en 2012, y fue el primero en el que se condenó a civiles por su colaboración con la dictadura militar. Fueron los hermanos Emilio y Julio Méndez.
“Ese juicio permitió poner blanco sobre negro en la ciudad, porque mostró que el terrorismo de Estado también sucedió en Tandil”, recuerda Nazábal. Durante aquellas jornadas, relata que hubo una comunidad comprometida, que participó, donde muchas personas pudieron hablar y contar sus experiencias por primera vez, hablar de los Méndez y, también, de otros centros.
La frase no es menor. Eran muy pocos los que se animaban a “hablar de los Méndez”. Pocos años después, hasta hubo escraches públicos contra Julio y Felipe, que siempre se vanagloriaron de sus vínculos y contactos con las Fuerzas Armadas durante los años oscuros. Traer los relatos de sobrevivientes y fortalecer las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, esmerilaron el temor de una sociedad que hoy pudo recorrer aquel predio abandonado desde 2006, cuando Néstor Kirchner derogó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
Por eso, Moreno resalta la labor que lleva adelante la Subsecretaría de Derechos Humanos desde 2019 con la llegada de Axel Kicillof a la Gobernación. En los últimos días, también se inauguró el primer Sitio de la Memoria en Azul. En marzo, a 50 años del golpe de Estado, llegó el turno de Bahía Blanca. También se abrieron las puertas de La Cacha en La Plata o la restauración del Ex Pozo de Banfield, lo que generó políticas de memoria y reparación tanto en el conurbano como en el interior.