El repudio a Benedit tras su defensa a genocidas
El diputado dijo que en la última dictadura en Argentina "no hubo genocidio"
Fecha/Hora: 08/10/2026 08:58
Cód. 112229
Tiempo de lectura: 4.27 minutos.
En medio del debate del martes en las Comisiones de Diputados por la Ley de Soberanía Nacional, un diputado libertario volvió a reivindicar la dictadura. Se trata de Beltrán Benedit, señalado por organizar la visita con legisladores de La Libertad Avanza al genocida Alfredo Astiz y otros represores, a mediados del 2024. Al final de la sesión Benedit aseveró que en Argentina “no hubo genocidio” y justificó aquel paso por Ezeiza. “Es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, agregó. Sus palabras causaron fuerte indignación en buena parte de la oposición, materializada en el jefe del bloque peronista Germán Martinez, quien lo lo espetó y se retiró de la discusión en comisiones.
El libertario se victimizó al comenzó su alocución, luego de que el diputado Aldo Leiva lo acusara de ser el organizador de esas visitas a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza. “Hemos callado mucho tiempo por lo que hoy hemos mencionado acá y es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, así empezó su intento de defensa, en la que contínuo asegurando que le realizado por la ultima dictadura “no fue un genocidio”. “Sí hubo un plan, pero precisamente de las fuerzas contrarias que combatieron, que fueron las fuerzas subversivas terroristas”. Esto desató la reacción de Martinez, que le salió al cruce. “Nadie te aludió, vos fuiste a visitar a genocidas”, vociferó, indignado y agregó: “Andá a visitar a Astiz”.
A pesar de que su compañero de banca Carlos Zapata -en ese momento presidía la Cámara- intentó frenarlo, Benedit justificó aquel encuentro con Astiz. “En este país, es una buena costumbre para la gente de fe, para los cristianos, acompañar a los enfermos, visitar a los a los presos y ayudar a los necesitados”, esbozó.
En representación de H.I.J.O.S., el hijo de desaparecidos Ernesto Gayá consideró las expresiones del diputado como “una maniobra de distracción para tratar de correr el eje de discusión, que es la gravedad que implica el proyecto que están intentando meter por la ventana, que, con la excusa de la malvinización de la política del gobierno, intentan replicar lo que fue la política represiva del gobierno de Onganía, lo que es un pésimo antecedente para un gobierno que se dice haber sido elegido en el marco de la democracia”, planteó.
Por su parte, el diputado Esteban Paulón dijo que los dichos de Benedit le generaron “una preocupación enorme”. “Me dejó la la sangre helada, porque creo que era algo que veíamos como imposible, hoy lo veo como algo que ellos sienten que pueden hacer sin dar explicaciones ni rendir cuentas. Para Paulón, esto evidencia “un avance de la sensación de impunidad y de las ideas de estos grupos. Hoy lo pueden decir, no se tienen que inhibir, hoy no tienen dificultades para plantearlo”, subrayó.
En sus redes, la nieta recuperada y exdiputada Victoria Donda Pérez, se hizo eco del episodio y apuntó contra el libertario. “Es una buena costumbre llevar una flor a los seres queridos. También es una buena costumbre crecer conociendo a tus padres y abuelos. Digan dónde están los detenidos desaparecidos”, exigió.
Desde el bloque de Unión Por la Patria le revelaron a este diario que el derrape de Benedit fue tal que los propios legisladores violetas quisieron frenarlo, mientras que otros se levantaron y abandonaron la sala. Puertas adentro, todos coincidieron en lo aberrante de sus palabras que provocaron un escándalo en un plenario que, hasta el momento, sucedía de manera cordial.
Además de Beltran Benedit, señalado por sus compañeros de espacio como el organizador, la visita al penal de Ezeiza reunió a los diputados oficialistas Guillermo Montenegro, María Fernanda Araujo, Rocío Bonacci, Alida Ferreyra Ugalde y Lourdes Arrieta, quien luego rompería con el bloque con diferencias por la visita que ella misma aceptó.
En el penal se fotografiaron con los represores condenados Alfredo Astiz, Mario Marcote, Juan Carlos Vázquez Sarmiento, Miguel Britos, Carlos Suárez Mason, Antonio Pernías, Adolfo Donda, Gerardo Arráez, Manuel Cordero Piacentini, Julio César Argüello, Marcelo Cinto Courtaux, Raúl Guglielminetti y Honorio Carlos Martínez Ruiz.
Andres Gayá aseguró que esa visita “me toca bastante de cerca”, porque Raúl Guglielminetti, “fue uno de los responsables de los crímenes de mi familia. Nosotros, desde H.I.J.O.S., lo que pretendemos es que la historia de nuestras tragedias familiares no sea mercancía para la baja política, la tergiversación de los hechos y el intento de reescribir la historia lavándole la cara a los asesinos que saben dónde están nuestros familiares y todavía no nos lo dicen”, sentenció.
Sin embargo, el prontuario prodictadura de Benedit no se limita a aquel episodio. Tal como reveló en ese momento Página/12, el defensor de genocidas pasó por la cárcel de Campo de Mayo, donde se encontró con represores que cumplen su condena allí. Al salir, publicó un posteo en el que expresó que habían sentido de cerca la injusticia y que eran muchos los que, “en línea con el presidente”, seguían poniendo las verdades sobre la mesa. Luego, le respondió a la hija de uno de los convictos: “Fue un honor conocer a su padre. Trabajamos por la pronta liberación de todos los patriotas”, escribió.
Informe: Thiago Buglione
El libertario se victimizó al comenzó su alocución, luego de que el diputado Aldo Leiva lo acusara de ser el organizador de esas visitas a la Unidad Penitenciaria de Ezeiza. “Hemos callado mucho tiempo por lo que hoy hemos mencionado acá y es hora de poner verdad sobre tanta mentira”, así empezó su intento de defensa, en la que contínuo asegurando que le realizado por la ultima dictadura “no fue un genocidio”. “Sí hubo un plan, pero precisamente de las fuerzas contrarias que combatieron, que fueron las fuerzas subversivas terroristas”. Esto desató la reacción de Martinez, que le salió al cruce. “Nadie te aludió, vos fuiste a visitar a genocidas”, vociferó, indignado y agregó: “Andá a visitar a Astiz”.
A pesar de que su compañero de banca Carlos Zapata -en ese momento presidía la Cámara- intentó frenarlo, Benedit justificó aquel encuentro con Astiz. “En este país, es una buena costumbre para la gente de fe, para los cristianos, acompañar a los enfermos, visitar a los a los presos y ayudar a los necesitados”, esbozó.
En representación de H.I.J.O.S., el hijo de desaparecidos Ernesto Gayá consideró las expresiones del diputado como “una maniobra de distracción para tratar de correr el eje de discusión, que es la gravedad que implica el proyecto que están intentando meter por la ventana, que, con la excusa de la malvinización de la política del gobierno, intentan replicar lo que fue la política represiva del gobierno de Onganía, lo que es un pésimo antecedente para un gobierno que se dice haber sido elegido en el marco de la democracia”, planteó.
Por su parte, el diputado Esteban Paulón dijo que los dichos de Benedit le generaron “una preocupación enorme”. “Me dejó la la sangre helada, porque creo que era algo que veíamos como imposible, hoy lo veo como algo que ellos sienten que pueden hacer sin dar explicaciones ni rendir cuentas. Para Paulón, esto evidencia “un avance de la sensación de impunidad y de las ideas de estos grupos. Hoy lo pueden decir, no se tienen que inhibir, hoy no tienen dificultades para plantearlo”, subrayó.
En sus redes, la nieta recuperada y exdiputada Victoria Donda Pérez, se hizo eco del episodio y apuntó contra el libertario. “Es una buena costumbre llevar una flor a los seres queridos. También es una buena costumbre crecer conociendo a tus padres y abuelos. Digan dónde están los detenidos desaparecidos”, exigió.
Desde el bloque de Unión Por la Patria le revelaron a este diario que el derrape de Benedit fue tal que los propios legisladores violetas quisieron frenarlo, mientras que otros se levantaron y abandonaron la sala. Puertas adentro, todos coincidieron en lo aberrante de sus palabras que provocaron un escándalo en un plenario que, hasta el momento, sucedía de manera cordial.
Además de Beltran Benedit, señalado por sus compañeros de espacio como el organizador, la visita al penal de Ezeiza reunió a los diputados oficialistas Guillermo Montenegro, María Fernanda Araujo, Rocío Bonacci, Alida Ferreyra Ugalde y Lourdes Arrieta, quien luego rompería con el bloque con diferencias por la visita que ella misma aceptó.
En el penal se fotografiaron con los represores condenados Alfredo Astiz, Mario Marcote, Juan Carlos Vázquez Sarmiento, Miguel Britos, Carlos Suárez Mason, Antonio Pernías, Adolfo Donda, Gerardo Arráez, Manuel Cordero Piacentini, Julio César Argüello, Marcelo Cinto Courtaux, Raúl Guglielminetti y Honorio Carlos Martínez Ruiz.
Andres Gayá aseguró que esa visita “me toca bastante de cerca”, porque Raúl Guglielminetti, “fue uno de los responsables de los crímenes de mi familia. Nosotros, desde H.I.J.O.S., lo que pretendemos es que la historia de nuestras tragedias familiares no sea mercancía para la baja política, la tergiversación de los hechos y el intento de reescribir la historia lavándole la cara a los asesinos que saben dónde están nuestros familiares y todavía no nos lo dicen”, sentenció.
Sin embargo, el prontuario prodictadura de Benedit no se limita a aquel episodio. Tal como reveló en ese momento Página/12, el defensor de genocidas pasó por la cárcel de Campo de Mayo, donde se encontró con represores que cumplen su condena allí. Al salir, publicó un posteo en el que expresó que habían sentido de cerca la injusticia y que eran muchos los que, “en línea con el presidente”, seguían poniendo las verdades sobre la mesa. Luego, le respondió a la hija de uno de los convictos: “Fue un honor conocer a su padre. Trabajamos por la pronta liberación de todos los patriotas”, escribió.
Informe: Thiago Buglione