El Senado de Brasil aprobó el fin del 6x1, una victoria de Lula a días del balotaje
El presidente brasileño celebró lo que calificó como una “victoria de la clase trabajadora”. En plena campaña, Flávio Bolsonaro cambió su postura y apoyó sorpresivamente la ley.
Fecha/Hora: 15/10/2026 09:07
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El Senado de Brasil aprobó este miércoles por la noche la propuesta de reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, un proyecto impulsado por el jefe de Estado, Luiz Inácio Lula da Silva, a once días de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales.
El fin de la llamada jornada “6x1”, que añade un día de descanso semanal y reduce el cómputo de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial, es la principal propuesta electoral de Lula, quien se juega la reelección el próximo 25 de octubre frente al opositor de ultraderecha Flávio Bolsonaro.
Lula celebró la aprobación y aseguró que se trata de “una conquista histórica para millones de trabajadores y trabajadoras, que ahora tendrán más tiempo para descansar, estar con la familia, cuidar de sí mismos y vivir”.
El giro de Bolsonaro y su “volatilidad de convicciones”
La propuesta, una enmienda a la Constitución, fue aprobada en dos votaciones consecutivas durante la misma sesión legislativa, tras recibir el inesperado respaldo de Bolsonaro y la consecuente adhesión del resto de senadores de la oposición, a quienes sus partidos dieron libertad de voto.
Bolsonaro se oponía al proyecto, pero en la víspera anunció un cambio de postura para responder al clamor popular. Aunque no estuvo presente en el hemiciclo, el candidato presidencial por el Partido Liberal (PL) emitió su voto de forma telemática mientras participaba en actos de campaña en Porto Alegre.
El cambio de opinión de Bolsonaro suscitó las críticas de los senadores oficialista, quienes reprocharon la “volatilidad de convicciones” del candidato y advirtieron sobre la posibilidad de que él reactive sus planes en caso de resultar electo.
El debate en el Senado
“Hay gente que no quiere que esta votación termine hoy. Por eso, debemos mantenernos vigilantes para impedir retrocesos en el futuro”, señaló la portavoz del Gobierno en el Senado, Teresa Leitão.
El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, destacó el impacto positivo de la medida para “millones de personas de diferentes realidades del país”.
Según los sindicatos, unos veintidós millones de trabajadores verán reducida su jornada laboral, al atender a una reivindicación histórica de los sectores populares.
Por su parte, el senador Esperidião Amin, perteneciente a la base de apoyo de Flávio Bolsonaro, hizo un llamamiento a la unidad con el sector empresarial para “amortiguar los impactos presupuestarios que conllevarán las medidas”.
Sectores productivos y patronales se oponen a la reducción de la jornada, entre ellos la Federación de Comercio de São Paulo, que prevé un incremento de un 22% en el costo de la hora trabajada y advierte de la posible destrucción de hasta 1,2 millones de puestos de trabajo.
Estas y otras proyecciones contrarias a la norma fueron rebatidas por el senador Randolfe Rodrigues, del Partido de los Trabajadores, formación del presidente Lula, quien sostuvo que “Brasil se sitúa así al nivel de los países más desarrollados”, al mencionar ejemplos como a Finlandia, Australia, Francia, Alemania, Noruega y Países Bajos.
Otros senadores de la oposición que también dieron su visto bueno a la medida criticaron las “prisas” y el “uso del aparato estatal” en función del calendario electoral.
El fin de la llamada jornada “6x1”, que añade un día de descanso semanal y reduce el cómputo de 44 a 40 horas semanales sin recorte salarial, es la principal propuesta electoral de Lula, quien se juega la reelección el próximo 25 de octubre frente al opositor de ultraderecha Flávio Bolsonaro.
Lula celebró la aprobación y aseguró que se trata de “una conquista histórica para millones de trabajadores y trabajadoras, que ahora tendrán más tiempo para descansar, estar con la familia, cuidar de sí mismos y vivir”.
El giro de Bolsonaro y su “volatilidad de convicciones”
La propuesta, una enmienda a la Constitución, fue aprobada en dos votaciones consecutivas durante la misma sesión legislativa, tras recibir el inesperado respaldo de Bolsonaro y la consecuente adhesión del resto de senadores de la oposición, a quienes sus partidos dieron libertad de voto.
Bolsonaro se oponía al proyecto, pero en la víspera anunció un cambio de postura para responder al clamor popular. Aunque no estuvo presente en el hemiciclo, el candidato presidencial por el Partido Liberal (PL) emitió su voto de forma telemática mientras participaba en actos de campaña en Porto Alegre.
El cambio de opinión de Bolsonaro suscitó las críticas de los senadores oficialista, quienes reprocharon la “volatilidad de convicciones” del candidato y advirtieron sobre la posibilidad de que él reactive sus planes en caso de resultar electo.
El debate en el Senado
“Hay gente que no quiere que esta votación termine hoy. Por eso, debemos mantenernos vigilantes para impedir retrocesos en el futuro”, señaló la portavoz del Gobierno en el Senado, Teresa Leitão.
El presidente del Senado, Davi Alcolumbre, destacó el impacto positivo de la medida para “millones de personas de diferentes realidades del país”.
Según los sindicatos, unos veintidós millones de trabajadores verán reducida su jornada laboral, al atender a una reivindicación histórica de los sectores populares.
Por su parte, el senador Esperidião Amin, perteneciente a la base de apoyo de Flávio Bolsonaro, hizo un llamamiento a la unidad con el sector empresarial para “amortiguar los impactos presupuestarios que conllevarán las medidas”.
Sectores productivos y patronales se oponen a la reducción de la jornada, entre ellos la Federación de Comercio de São Paulo, que prevé un incremento de un 22% en el costo de la hora trabajada y advierte de la posible destrucción de hasta 1,2 millones de puestos de trabajo.
Estas y otras proyecciones contrarias a la norma fueron rebatidas por el senador Randolfe Rodrigues, del Partido de los Trabajadores, formación del presidente Lula, quien sostuvo que “Brasil se sitúa así al nivel de los países más desarrollados”, al mencionar ejemplos como a Finlandia, Australia, Francia, Alemania, Noruega y Países Bajos.
Otros senadores de la oposición que también dieron su visto bueno a la medida criticaron las “prisas” y el “uso del aparato estatal” en función del calendario electoral.