Nuevamente, el padre Francisco “Paco” Olveira fue detenido
En otro miércoles de protestas contra el Gobierno las fuerzas policiales hirieron a más de 35 manifestantes y dos de ellos fueron hospitalizados. Hubo violencia y detenidos.
Fecha/Hora: 05/02/2026 08:32
Cód. 109916
Tiempo de lectura: 4.58 minutos.
La movilización de este miércoles era pacífica, y sobre la vereda, pero la policía reprimió igual. Muchos debieron ser asistidos por quemaduras en el rostro, producto de los gases que lanzaron las fuerzas policiales. Hubo más de 35 heridos y dos hospitalizaciones. Nuevamente, el padre Francisco “Paco” Olveira fue detenido, esta vez junto a otras tres personas por supuesta resistencia a la autoridad. “Habría que revisar por qué se dio esa situación de represión si no hubo ninguna ley que se infringiera”, sostuvo Marisa Romero, voluntaria del Cuerpo de evacuación y primeros auxilios (CEPA) que estuvo allí para asistir a heridos.
Tras ser detenido en la manifestación, el padre Paco Olveira les envió a sus compañeros de Curas en Opción por los Pobres un mensaje que describió su situación: “Todo mal, todo quemado por el gas, me detuvieron, me soltaron y me volvieron a detener. Ahora por entrar en la Superintendencia de Drogas de la Policía Federal, por qué me llevaron acá, no sé, por ahora estoy en el camión celular”.
Se presentaron para defenderlo los diputados de Unión por la Patria (UxP) Paula Penacca, Jorge Taianna, Teresa García, Lorena Pokoik y Eduardo Valdés. Lo escoltaron hasta el móvil de la Policía Federal donde quedó demorado. Minutos más tarde, un fiscal dejó sin efecto la detención de Olveira gracias a videos presentados por los legisladores y periodistas que registraron la secuencia de los hechos, y el padre fue liberado.
Mientras tanto, otras tres personas permanecen detenidas en el ex departamento central de la Policía Federal Argentina, hoy llamado Superintendencia de Drogas Peligrosas. Se trata de los manifestantes Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, y Fidel Tomas Bravo.
“Pensamos que sería una jornada tranquila, pero lamentablemente se dio un episodio de represión donde gasearon a quienes se manifestaban, a pesar de que en esta ocasión estaban sobre la vereda, sin siquiera cortar la calle” comentó Romero en diálogo con este diario, y explicó que desde el CEPA atendieron a muchas personas que fueron gaseadas, y que sufrieron heridas por empujones y golpizas. Además, dos personas tuvieron crisis convulsivas.
Una de ellas fue Fernando Quinteros, quien tiene amputada una pierna y sufre de epilepsia, y todos los miércoles está presente en las marchas por los jubilados. Testigos comentaron que intentó defender a otra persona que las fuerzas policiales intentaban llevar detenida y, cuando lo agarraron a Quinteros para llevarlo detenido también, sufrió una crisis convulsiva. Al percatarse, los agentes lo soltaron, lo dejaron en el piso y le dieron la espalda.
Todo sucedió sobre la vereda de Avenida Rivadavia. Luego de esto, Quinteros fue asistido por cuerpos de primeros auxilios y trasladado al SAME de Ramos Mejía. Llevaba puesta una remera con la frase “Hay que ser muy cagón para pegarle a una persona con discapacidad”.
Myriam Bregman estuvo presente y declaró que lo que se vivió este miércoles 4 fue terrible: “Al hacer este operativo tan delirante, con este cerco tan loco que hacen todos los miércoles, las ambulancias no pueden llegar rápido, el SAME tardó más de media hora en llegar”, afirmó.
“Cada miércoles supera lo que se ve, así que para el miércoles que viene, que hay una gran movilización convocada por la reforma laboral, esperamos que la masividad, como siempre lo logra, sea un gran escudo contra esto que estamos viviendo”, sostuvo la diputada.
El dispositivo de seguridad contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, y la Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM). Según el monitoreo del despliegue de las fuerzas represivas que realizó la Comisión por la Memoria, hubo más de 35 personas que fueron golpeadas o heridas por gas pimienta, dos de las cuales tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas.
Para la voluntaria capacitada en primeros auxilios, Marisa Romero, las fuerzas policiales ya tenían planificado que algo iba a suceder, pese a la pacificidad de quienes se manifestaban. “Creo que podría estar un poco más organizado el tema de la seguridad policial, porque en este caso no se estaba infringiendo ninguna ley”.
El operativo fue comandado por la sucesora de Bullrich en el ministerio de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien al asumir el cargo prometió darle continuidad total a la “doctrina Bullrich”. Tras esto, la ex ministra salió a respaldarla y aseguró que Monteoliva reúne “profesionalismo, coraje y honestidad”, todos atributos que bien se contemplan cada miércoles en las inmediaciones del Congreso, cuando los agentes con sus escudos aprisionan a las personas contra los edificios.
Voluntarios del CEPA están presentes cada miércoles desde principios del año pasado, cuando iniciaron las movilización de los jubilados en contra de unas jubilaciones que no tienen relación lógica con la economía del país, y socorren a quien lo necesite, tanto a jubilados como también a transeúntes, o incluso a personal policial.
Romero se capacitó en primeros auxilios porque cree que “uno no puede solamente decir cómo tienen que ser las cosas o cómo deberían ser, sino que tiene que involucrarse, y por suerte encontré un lugar donde tengo muchos compañeros con la misma visión, una visión más humanitaria sobre las cuestiones que están pasando”.
En el CEPA hay socorristas que son psicólogos, médicos, amas de casa y diversas profesiones. “Todos tenemos las mismas formaciones de primeros auxilios y colaboramos en distintos aspectos, tanto emocionales como auxilios sanitarios”, explicó Romero. Cada miércoles son testigos del trato desproporcionado que la policía aplica sobre los jubilados al manifestarse por sus derechos.
Informe: Camila Pace
Tras ser detenido en la manifestación, el padre Paco Olveira les envió a sus compañeros de Curas en Opción por los Pobres un mensaje que describió su situación: “Todo mal, todo quemado por el gas, me detuvieron, me soltaron y me volvieron a detener. Ahora por entrar en la Superintendencia de Drogas de la Policía Federal, por qué me llevaron acá, no sé, por ahora estoy en el camión celular”.
Se presentaron para defenderlo los diputados de Unión por la Patria (UxP) Paula Penacca, Jorge Taianna, Teresa García, Lorena Pokoik y Eduardo Valdés. Lo escoltaron hasta el móvil de la Policía Federal donde quedó demorado. Minutos más tarde, un fiscal dejó sin efecto la detención de Olveira gracias a videos presentados por los legisladores y periodistas que registraron la secuencia de los hechos, y el padre fue liberado.
Mientras tanto, otras tres personas permanecen detenidas en el ex departamento central de la Policía Federal Argentina, hoy llamado Superintendencia de Drogas Peligrosas. Se trata de los manifestantes Miguel Ángel Caly, Ivo Enríquez, y Fidel Tomas Bravo.
“Pensamos que sería una jornada tranquila, pero lamentablemente se dio un episodio de represión donde gasearon a quienes se manifestaban, a pesar de que en esta ocasión estaban sobre la vereda, sin siquiera cortar la calle” comentó Romero en diálogo con este diario, y explicó que desde el CEPA atendieron a muchas personas que fueron gaseadas, y que sufrieron heridas por empujones y golpizas. Además, dos personas tuvieron crisis convulsivas.
Una de ellas fue Fernando Quinteros, quien tiene amputada una pierna y sufre de epilepsia, y todos los miércoles está presente en las marchas por los jubilados. Testigos comentaron que intentó defender a otra persona que las fuerzas policiales intentaban llevar detenida y, cuando lo agarraron a Quinteros para llevarlo detenido también, sufrió una crisis convulsiva. Al percatarse, los agentes lo soltaron, lo dejaron en el piso y le dieron la espalda.
Todo sucedió sobre la vereda de Avenida Rivadavia. Luego de esto, Quinteros fue asistido por cuerpos de primeros auxilios y trasladado al SAME de Ramos Mejía. Llevaba puesta una remera con la frase “Hay que ser muy cagón para pegarle a una persona con discapacidad”.
Myriam Bregman estuvo presente y declaró que lo que se vivió este miércoles 4 fue terrible: “Al hacer este operativo tan delirante, con este cerco tan loco que hacen todos los miércoles, las ambulancias no pueden llegar rápido, el SAME tardó más de media hora en llegar”, afirmó.
“Cada miércoles supera lo que se ve, así que para el miércoles que viene, que hay una gran movilización convocada por la reforma laboral, esperamos que la masividad, como siempre lo logra, sea un gran escudo contra esto que estamos viviendo”, sostuvo la diputada.
El dispositivo de seguridad contó con la presencia de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, y la Policía de detención y motorizada de la Ciudad de Buenos Aires (GAM). Según el monitoreo del despliegue de las fuerzas represivas que realizó la Comisión por la Memoria, hubo más de 35 personas que fueron golpeadas o heridas por gas pimienta, dos de las cuales tuvieron que ser hospitalizadas por crisis convulsivas.
Para la voluntaria capacitada en primeros auxilios, Marisa Romero, las fuerzas policiales ya tenían planificado que algo iba a suceder, pese a la pacificidad de quienes se manifestaban. “Creo que podría estar un poco más organizado el tema de la seguridad policial, porque en este caso no se estaba infringiendo ninguna ley”.
El operativo fue comandado por la sucesora de Bullrich en el ministerio de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien al asumir el cargo prometió darle continuidad total a la “doctrina Bullrich”. Tras esto, la ex ministra salió a respaldarla y aseguró que Monteoliva reúne “profesionalismo, coraje y honestidad”, todos atributos que bien se contemplan cada miércoles en las inmediaciones del Congreso, cuando los agentes con sus escudos aprisionan a las personas contra los edificios.
Voluntarios del CEPA están presentes cada miércoles desde principios del año pasado, cuando iniciaron las movilización de los jubilados en contra de unas jubilaciones que no tienen relación lógica con la economía del país, y socorren a quien lo necesite, tanto a jubilados como también a transeúntes, o incluso a personal policial.
Romero se capacitó en primeros auxilios porque cree que “uno no puede solamente decir cómo tienen que ser las cosas o cómo deberían ser, sino que tiene que involucrarse, y por suerte encontré un lugar donde tengo muchos compañeros con la misma visión, una visión más humanitaria sobre las cuestiones que están pasando”.
En el CEPA hay socorristas que son psicólogos, médicos, amas de casa y diversas profesiones. “Todos tenemos las mismas formaciones de primeros auxilios y colaboramos en distintos aspectos, tanto emocionales como auxilios sanitarios”, explicó Romero. Cada miércoles son testigos del trato desproporcionado que la policía aplica sobre los jubilados al manifestarse por sus derechos.
Informe: Camila Pace