En 2025 se batió el récord de importaciones de tomates
En la Fiesta del Tomate Platense, el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, alertó sobre el flujo comercial que atenta contra la producción nacional. Los riesgos del acuerdo con Estados Unidos.
Fecha/Hora: 12/02/2026 09:52
Cód. 110014
Tiempo de lectura: 4.73 minutos.
Luego de una nueva edición de la Fiesta del Tomate Platense, Javier Rodríguez volvió a cargar contra el modelo importador del gobierno nacional. El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense alertó que, durante 2025, hubo un récord en la cantidad de tomates que ingresaron del exterior. En paralelo, defendió la importancia de producirlo en el país y la recuperación de la semilla de la variedad oriunda de la capital provincial.
“Los argentinos ni siquiera producimos todo el tomate que consumimos, lo que expone lo absurdo del modelo actual. ¿Cuánto más hay que decir para demostrar que este camino no funciona? Necesitamos defender la producción local para que el gobierno nacional entienda que este no es el rumbo”, fueron algunas de las definiciones de Rodríguez, que participó de la vigesimoprimera edición del evento. La ecuación, dijo, es simple: “Importamos más de lo que exportamos”.
El año pasado, informaron desde el ministerio, se importaron más de 55 mil toneladas de tomate, lo que representó un crecimiento interanual del 44,3 por ciento. Como dato agravante, en 2024 las importaciones ya habían aumentado un 306 por ciento en relación a 2023.
En paralelo, solo se exportaron unas 35.359 toneladas de tomate. Este volumen representa un crecimiento interanual del 2,4 por ciento, con un incremento del 17,4 para las ventas al exterior de tomate fresco.
Potenciar la producción nacional
Desde 2023, la Chacra Experimental de Gorina, dependiente del MDA, oficia de sede para el desarrollo del festival que mantiene viva una producción agroecológica y orientada a la preservación de una filosofía productiva que no comulga con la tradicional. Sucede que, con el correr de los años, puntualmente desde los años noventa, se modificaron las semillas del tomate con el fin de obtener un fruto que perdure más en el tiempo y tolere mejor los traslados.
Por eso, Rodríguez subrayó la importancia de lograr registrar el tomate platense como semilla criolla en 2023. “Desde esta gestión realizamos un trabajo para identificar distintas poblaciones de tomate platense: se reconocieron más de nueve poblaciones”, remarcó. Esto significa, señaló el ministro, que “el tomate platense hoy está registrado y que ningún privado puede apropiárselo para su beneficio particular. Es una semilla reconocida como patrimonio de la comunidad, de la sociedad y, fundamentalmente, de los productores”.
Precisamente, en lo que respecta al debate internacional sobre derechos de propiedad intelectual, Rodríguez advirtió sobre los riesgos de los nuevos acuerdos comerciales y apuntó contra el reciente pacto firmado por Javier Milei y Estados Unidos. “Hay un punto central: la Argentina se compromete a adoptar criterios más restrictivos en materia de derechos de propiedad, como el esquema UPOV 91”, alertó.
Se trata del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales firmado en 1991. En caso de que el Congreso lo vote, la nueva normativa restringirá el derecho de los agricultores a guardar semillas para su propia explotación. De parte del gobierno nacional, esta medida atraerá inversiones y crecimiento, pero, entre los detractores, hay dirigentes del PRO como Pablo Torello que señalaron que Brasil no se adhirió y su economía va viento en popa.
“Nosotros defendemos que los derechos de propiedad deben garantizar la producción de nuestros productores, proteger nuestra trayectoria cultural e histórica, y fortalecer la ciencia y la tecnología argentina”, detalló Rodríguez.
“Los alimentos deben tener sabor”
La defensa del ministro para el tomate platense tiene, entre sus vertientes, el valor simbólico y productivo de esta semilla tradicional. Sostuvo que esta variedad tiene una historia que vale la pena destacar, porque con el desarrollo y la difusión de los tomates híbridos, el tomate platense tradicional fue desplazado a raíz de que las nuevas variedades buscaban mejores condiciones para el transporte, mayor duración y ventajas comerciales.
“Pero nosotros siempre señalamos que, cuando hablamos de alimentos, hay un elemento fundamental: los alimentos deben ser sanos, pero también deben tener sabor”, contrapuso. “La historia del tomate platense destaca precisamente la importancia de rescatar el sabor del verdadero tomate, que remite a patrones productivos, a una identidad y a una evolución cultural que merece ser preservada”, indicó.
Dentro de esta línea de pensamiento, Rodríguez destacó el rol de los productores y del sistema científico en la preservación de esta variedad. “Fueron productores quienes conservaron semillas platenses, y fue el trabajo de la universidad el que permitió recuperarlas, multiplicarlas y ponerlas nuevamente en valor”, en referencia al trabajo conjunto con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y otros actores del sistema científico-productivo.
El éxito de la fiesta
Días atrás, el 7 de febrero, se llevó a cabo la Fiesta del Tomate Platense número 21. Es la tercera vez que la organización está en manos del MDA, que tomó la tradición iniciada por Juan José “Lolo” Garat. Años atrás, este productor y docente universitario, dijo a este diario que “siempre fue un proyecto bastardeado, porque estaba la ola de producción intensiva que tiene semillas que producen más, que usan agroquímicos, fertilizantes, y uno aparecía para revalorizar producto prácticamente abandonado”.
En la última edición, participaron más de 137 puestos de alimentos, frutas y verduras, artesanías, semillas, viveros e instituciones, entre los que se destacaron productores inscriptos en el registro PUPAA, fortaleciendo los circuitos de comercialización de cercanía. También hubo talleres de cocina con tomate platense, actividades de huerta agroecológica, recorridas guiadas por la Estación Experimental, visitas a la Planta Procesadora de Alimentos, propuestas para las infancias y una agenda cultural y artística durante toda la jornada.
“Hoy celebramos la producción y el trabajo, pero también debemos celebrar y defender la soberanía: la capacidad del pueblo de tomar sus propias decisiones, de generar su propio conocimiento científico y tecnológico, y de construir un modelo de desarrollo nacional”, resaltó Rodríguez durante el evento.
“Los argentinos ni siquiera producimos todo el tomate que consumimos, lo que expone lo absurdo del modelo actual. ¿Cuánto más hay que decir para demostrar que este camino no funciona? Necesitamos defender la producción local para que el gobierno nacional entienda que este no es el rumbo”, fueron algunas de las definiciones de Rodríguez, que participó de la vigesimoprimera edición del evento. La ecuación, dijo, es simple: “Importamos más de lo que exportamos”.
El año pasado, informaron desde el ministerio, se importaron más de 55 mil toneladas de tomate, lo que representó un crecimiento interanual del 44,3 por ciento. Como dato agravante, en 2024 las importaciones ya habían aumentado un 306 por ciento en relación a 2023.
En paralelo, solo se exportaron unas 35.359 toneladas de tomate. Este volumen representa un crecimiento interanual del 2,4 por ciento, con un incremento del 17,4 para las ventas al exterior de tomate fresco.
Potenciar la producción nacional
Desde 2023, la Chacra Experimental de Gorina, dependiente del MDA, oficia de sede para el desarrollo del festival que mantiene viva una producción agroecológica y orientada a la preservación de una filosofía productiva que no comulga con la tradicional. Sucede que, con el correr de los años, puntualmente desde los años noventa, se modificaron las semillas del tomate con el fin de obtener un fruto que perdure más en el tiempo y tolere mejor los traslados.
Por eso, Rodríguez subrayó la importancia de lograr registrar el tomate platense como semilla criolla en 2023. “Desde esta gestión realizamos un trabajo para identificar distintas poblaciones de tomate platense: se reconocieron más de nueve poblaciones”, remarcó. Esto significa, señaló el ministro, que “el tomate platense hoy está registrado y que ningún privado puede apropiárselo para su beneficio particular. Es una semilla reconocida como patrimonio de la comunidad, de la sociedad y, fundamentalmente, de los productores”.
Precisamente, en lo que respecta al debate internacional sobre derechos de propiedad intelectual, Rodríguez advirtió sobre los riesgos de los nuevos acuerdos comerciales y apuntó contra el reciente pacto firmado por Javier Milei y Estados Unidos. “Hay un punto central: la Argentina se compromete a adoptar criterios más restrictivos en materia de derechos de propiedad, como el esquema UPOV 91”, alertó.
Se trata del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales firmado en 1991. En caso de que el Congreso lo vote, la nueva normativa restringirá el derecho de los agricultores a guardar semillas para su propia explotación. De parte del gobierno nacional, esta medida atraerá inversiones y crecimiento, pero, entre los detractores, hay dirigentes del PRO como Pablo Torello que señalaron que Brasil no se adhirió y su economía va viento en popa.
“Nosotros defendemos que los derechos de propiedad deben garantizar la producción de nuestros productores, proteger nuestra trayectoria cultural e histórica, y fortalecer la ciencia y la tecnología argentina”, detalló Rodríguez.
“Los alimentos deben tener sabor”
La defensa del ministro para el tomate platense tiene, entre sus vertientes, el valor simbólico y productivo de esta semilla tradicional. Sostuvo que esta variedad tiene una historia que vale la pena destacar, porque con el desarrollo y la difusión de los tomates híbridos, el tomate platense tradicional fue desplazado a raíz de que las nuevas variedades buscaban mejores condiciones para el transporte, mayor duración y ventajas comerciales.
“Pero nosotros siempre señalamos que, cuando hablamos de alimentos, hay un elemento fundamental: los alimentos deben ser sanos, pero también deben tener sabor”, contrapuso. “La historia del tomate platense destaca precisamente la importancia de rescatar el sabor del verdadero tomate, que remite a patrones productivos, a una identidad y a una evolución cultural que merece ser preservada”, indicó.
Dentro de esta línea de pensamiento, Rodríguez destacó el rol de los productores y del sistema científico en la preservación de esta variedad. “Fueron productores quienes conservaron semillas platenses, y fue el trabajo de la universidad el que permitió recuperarlas, multiplicarlas y ponerlas nuevamente en valor”, en referencia al trabajo conjunto con la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y otros actores del sistema científico-productivo.
El éxito de la fiesta
Días atrás, el 7 de febrero, se llevó a cabo la Fiesta del Tomate Platense número 21. Es la tercera vez que la organización está en manos del MDA, que tomó la tradición iniciada por Juan José “Lolo” Garat. Años atrás, este productor y docente universitario, dijo a este diario que “siempre fue un proyecto bastardeado, porque estaba la ola de producción intensiva que tiene semillas que producen más, que usan agroquímicos, fertilizantes, y uno aparecía para revalorizar producto prácticamente abandonado”.
En la última edición, participaron más de 137 puestos de alimentos, frutas y verduras, artesanías, semillas, viveros e instituciones, entre los que se destacaron productores inscriptos en el registro PUPAA, fortaleciendo los circuitos de comercialización de cercanía. También hubo talleres de cocina con tomate platense, actividades de huerta agroecológica, recorridas guiadas por la Estación Experimental, visitas a la Planta Procesadora de Alimentos, propuestas para las infancias y una agenda cultural y artística durante toda la jornada.
“Hoy celebramos la producción y el trabajo, pero también debemos celebrar y defender la soberanía: la capacidad del pueblo de tomar sus propias decisiones, de generar su propio conocimiento científico y tecnológico, y de construir un modelo de desarrollo nacional”, resaltó Rodríguez durante el evento.