Lumilagro apaga el fuego argentino: 170 despidos y hornos fríos en el adiós al vidrio nacional

Fuentes gremiales indicaron que la emblemática fabricante de termos fundada en 1941 apagó sus hornos de vidrio en Tortuguitas. Tras una caída del 50% en las ventas y la desvinculación de 170 trabajadores, la empresa cambió el soplado de vidrio por la importación

Fecha/Hora: 13/03/2026 09:16 Cód. 110361 Tiempo de lectura: 1.95 minutos.
El ritual del mate, la costumbre más sagrada de los argentinos, hoy se sirve con un sabor distinto. Lumilagro, la marca que durante décadas fue sinónimo de soberanía térmica en cada hogar, dejó de ser una fábrica integral para transformarse, en gran medida, en una importadora y ensambladora.

La crisis del sector manufacturero, profundizada por el cambio de rumbo económico y la apertura comercial, llevó a la firma a tomar decisiones drásticas para no desaparecer.

La transformación de Lumilagro tiene un número doloroso: 170. Ese es el total de trabajadores que se desvincularon de la planta en los últimos dos años bajo regímenes de retiros voluntarios, según fuentes gremiales.

El ajuste: De una plantilla de 220 empleados en 2022, hoy solo quedan 50 directos.

El giro en el modelo de negocio es total. Los hornos donde se fabricaban las tradicionales ampollas de vidrio ya no se encenderán.


La ruta del vidrio: Las ampollas ahora llegan desde India y Vietnam.

El acero chino: La mayor parte de los termos de acero, el segmento que más creció en los últimos años, se fabrica directamente en China.

El rol de la planta local: En Tortuguitas solo se mantiene una producción reducida de termos de acero y el foco se movió hacia la personalización.

Dato clave: La empresa aduce que la combinación de una caída del 50% en el consumo interno, sumada a la ola importadora y el contrabando, hizo inviable sostener la producción de vidrio en el país.





El refugio en el diseño
Para sobrevivir con apenas un cuarto de su personal original, Lumilagro apuesta a un nicho que las importaciones masivas no pueden cubrir con rapidez: la serigrafía y personalización.

La planta ahora se dedica a decorar termos y botellas con escudos de clubes de fútbol.

Recientemente cerraron un acuerdo con marcas para estampar sus personajes, buscando captar al público infantil y adolescente que hoy elige botellas térmicas sobre el termo tradicional.

¿Un adiós definitivo a la fábrica?
Por ahora, el termo que acompaña las mañanas argentinas tiene cuerpo local pero alma extranjera. Es el nuevo escenario de una industria que busca reconvertirse antes que bajar la persiana definitivamente.