Se acelera la compra de reservas, pero el mercado mira el atraso cambiario

La apreciación del peso plantea dudas sobre la sostenibilidad. El Gobierno aún precisa el cepo y el apretón monetario para mantener a raya la demanda de divisas y busca destrabar un desembolso del FMI

Fecha/Hora: 13/04/2026 07:51 Cód. 110663 Tiempo de lectura: 3.04 minutos.
La compra de reservas del BCRA, que el viernes se hizo de USD457 M y así en cuatro meses ya adquirió USD5.425 M, resulta auspiciosa para el mercado y, con el conflicto bélico en tensa tregua, el riesgo país cedió hasta 553 puntos, niveles todavía elevados. El atraso del tipo de cambio, de hecho, plantea preguntas acerca de la sostenibilidad de semejante coyuntura, en unos contextos global y local de por sí amenazantes. La continuidad del cepo y de la mayor parte del apretón monetario, incluso con el consumo masivo en el pozo y la mora de los hogares por el techo, dan cuenta de que el Gobierno no se puede permitir una suba de la demanda de divisas.

Es en ese contexto que el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del BCRA, Santiago Bausili, irán a Washington esta semana a intentar destrabar la segunda revisión, ya demorada desde enero, y el desembolso de USD1.000 M correspondiente. Al Gobierno y al BCRA les resta cubrir pagos de deuda por USD13.500 M de acá a fin de año, según la estimación de la consultora Vectorial, y eso con unas reservas netas en un negativo de USD1.394 M.

Desde la consultora LCG afirmaron que la incertidumbre seguirá ahí por ahora: "El pequeño recorte en el riesgo país es una buena noticia si se tiene en consideración que gran parte de la estrategia económica se sustenta, en el corto plazo, en la entrada de capitales. De todos modos, sigue en valores muy altos y permanentemente estaremos actualizando la cuenta de dólares para el 2026. Esencialmente, estimaremos si las entradas de divisas por agro y energía, junto con posibles nuevas emisiones de deuda soberana y corporativa, resultan suficientes para compensar las salidas por dolarización, pagos de deuda, pagos de servicios y compras de productos importados".

Las dudas que persisten sobre cómo dará esa cuenta obligan al Gobierno a sostener el cepo cambiario sobre la dolarización empresaria, los pagos de importaciones y el arbitraje con los dólares financieros. También a sostener el apretón monetario y fiscal, incluso en momentos en los que empieza a aparecer cierta presión social en encuestas que muestran una creciente preocupación por un salario y un empleo registrados en sostenida baja, con el consumo masivo y la actividad de los sectores más relevantes para la mano de obra en baja, lo que tiene a la mora crediticia de los hogares en primera plana.

Desde la consultora Epyca remarcaron la necesidad oficial de evitar más demanda de divisas para evitar un impacto en precios: "Para evitar presiones por el lado de la demanda, la autoridad monetaria está recurriendo a la esterilización de los pesos que inyecta con sus compras en el mercado de cambios. Es decir, la compra de reservas no se está traduciendo en una expansión de la base monetaria. Esto, combinado con tasas de interés y encajes bancarios que recién empiezan a bajar, revela que la intervención sobre la liquidez es una condición necesaria para sostener el tipo de cambio en su nivel actual".

Y agregaron: "En otras palabras, las necesidades de control sobre la demanda de pesos muestra que el cepo a las empresas no es un rezago del esquema anterior: es todavía una pieza funcional del modelo actual, basado en la apreciación cambiaria para reducir la (creciente) inflación. Así, el tipo de cambio real converge hacia los niveles de apreciación previos a las corridas cambiarias de mediados de 2025. Volver a ese punto sin haber resuelto las causas estructurales de aquella fragilidad es, cuanto menos, una apuesta arriesgada".