“Pagina/12. 50 años del golpe en 50 tapas” en la Feria del Libro
La subdirectora Victoria Ginzberg definió el libro como “la puesta en valor del archivo histórico del diario”. Fue un encuentro emotivo en el que se destacó la importancia de PáginaI12 en la defensa de los derechos humanos y se recordó la figura de quien fuera su director general, Hugo Soriani, fallecido el año pasado.
Fecha/Hora: 11/05/2026 08:20
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Los últimos cincuenta años de historia argentina –los del regreso democrático– fueron narrados por distintos medios con perspectivas ideológicas diversas, pero Página/12 fue sin dudas un bastión fundamental en esa narrativa. Sobre esto versó la presentación de Página/12. 50 años del golpe en 50 tapas, una publicación que recorre la historia democrática a través de las portadas más emblemáticas del diario. La charla contó con la participación de subdirectora del diario Victoria Ginzberg, el columnista Luis Bruschtein, la periodista especializada en justicia y derechos humanos Luciana Bertoia y el abogado León Arslanian, exjuez e integrante del tribunal que enjuició a las juntas militares en 1985.
En el marco de la 50° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Página/12 dijo presente con un pedazo de su valioso archivo. En la fila y en las butacas de la sala Julio Cortázar de La Rural varios asistentes hojeaban el libro; un señor se detuvo a contemplar la imagen de Taty Almeida. Antes de la presentación se entregaron dos diplomas por la declaración de interés cultural de la muestra y el libro, tanto en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires como en la Cámara de Diputados. La primera mención fue entregada por la legisladora Noemí Geminiani y la segunda por la diputada Agustina Propato.
Ginzberg se ocupó de las presentaciones y agradeció a Víctor Santa María (coordinador del Grupo Octubre), a Ernesto Tiffenberg (fundador del diario y prologuista del libro) y a Nora Veiras (actual directora de Página/12), con quien mantiene una relación laboral “a prueba de todo”. También recordó a Hugo Soriani, fallecido el año pasado, y aseguró: “Este libro tiene el espíritu de Hugo y creo que le hubiera gustado mucho. Él fue quien hizo que nunca dudemos de la importancia de incluir estos temas en la agenda”. En primera fila estaban Laura Kornblihtt, esposa de Soriani, y su hija Paula Español acompañadas por Veiras, además de los legisladores Nicolás Trotta y Matías Barroetaveña.
Por otra parte, definió este libro como “la puesta en valor del archivo histórico del diario, justo cuando Página/12 está a punto de cumplir 40 años” en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Además de las imágenes, este libro presenta una serie de entrevistas realizadas por Ginzberg y Bertoia a personajes fundamentales en la lucha por los derechos humanos. El libro da cuenta de las tapas vinculadas con esta temática y también hay una muestra que puede verse en el Espacio Memoria y Derechos Humanos ex ESMA (Av. del Libertador 8151).
Ginzberg aludió a la primera tapa de la transición democrática y recordó que, curiosamente, uno de los que se había negado a jurar por la Constitución Nacional fue el padre de la actual vicepresidenta, Victoria Villarruel. Las vueltas (lamentables) de la historia. “Página no sólo acompañó al movimiento de derechos humanos sino que fue un actor más en este proceso de lucha contra la impunidad”, remarcó en su intervención, y habló de la importancia de “dar voz y credibilidad a las víctimas de los crímenes de lesa humanidad” ocurridos durante la última dictadura cívico-militar.
Mientras la subdirectora hablaba sobre la tapa conocida como “Noche y niebla”, la pantalla proyectaba aquella producción sobre la sanción de la ley de Obediencia Debida. Minutos después aparecía otra aún más perturbadora: el rostro de Benjamín Menéndez en primerísimo primer plano con la leyenda “El perfecto asesino” para anunciar su muerte. “¡Mirá qué cara!”, comenta con espanto una señora ubicada en la cuarta fila. Por supuesto también hay muchas tapas luminosas como aquella titulada “Nietos” para hablar de los hijos de los hijos de los desaparecidos.
Otro elemento fundamental en la historia del diario son los recordatorios, a los que Giznberg se refirió como “ese espacio donde los desaparecidos se hacen presentes”. “Hacer justicia por estos casos era la base para construir un país democrático –afirmó–, y para lograr eso era necesario condenar a los represores. En ese sentido, Página fue esencial”. Ginzberg comentó que el libro “fue hecho en tiempo récord” y agradeció a Gisela Marziotta (coordinadora de Radios del GO), Teresa Pacitti (responsable de los productos gráficos de GO), Carlos “Gandhi” González (a cargo de los eventos institucionales en la FIL) y los hacedores del libro: Adrián Pérez (fotografías), Daniel Flores (dirección de arte y fotografía), Andrea Masera (arte y diseño), Juan José Olivieri (imagen de tapa, restauración y retoque digital) y Claudia Dubkin (corrección).
Bertoia, por su parte, dijo que era “un honor” compartir mesa con Ginzberg y Bruschtein, quienes la educaron: “Con ellos aprendí cuál era el periodismo que quería hacer”. La periodista subrayó que todas las voces que aparecen en este ejemplar son de mujeres, algo que “no sorprende considerando el rol que tuvieron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en la lucha contra la impunidad para que esto no vuelva a suceder”. Entre las entrevistadas enumeró a Taty Almeida, Graciela Lois, Victoria Alonso, Ana María Careaga, Carla Carlotto, Victoria Montenegro, Verónica Castelli y Margarita Cruz. “Son distintas trayectorias pero es una misma historia”, sintetizó.
“¿Cuál es el rol de Página/12? ¿Es caminar con el movimiento de derechos humanos o formar parte de ese movimiento? –se preguntó–. Seguramente no nos podemos pensar desde afuera porque es parte de nuestra práctica cotidiana”. La periodista expresó que cada trabajador del diario hace su trabajo “con muchísimo compromiso para interpelar” y también señaló que es necesario preguntarse “por qué hacemos lo que hacemos hoy, en un contexto impensable” años atrás, un momento en el que Página/12 se convirtió en una suerte de “enemigo” del poder.
Bruschtein se definió como “un animal prehistórico en esta historia” y destacó que “el libro es una belleza, un objeto libro; una reivindicación de lo material sobre lo virtual”, por eso “hay que tenerlo en las manos”, aunque también dijo que representa el “recorte” de un trabajo de décadas. Por otra parte, citó a Oesterheld para decir que “no hay héroes solitarios sino colectivos” y recordó que en cada una de esas tapas hay “un trabajo amoroso” pero también “muchas discusiones entre compañeros”, algo que sin dudas le da sentido a la profesión: periodistas, fotógrafos, diseñadores y diagramadores debaten cada decisión para construir eso que cada mañana llega a los puestos de diarios.
El columnista se refirió además a la “impronta superlativa” de Página, a la sorpresa por su circulación exitosa y el fenómeno comercial que desató en sus inicios –algo que sus fundadores no esperaban–, pero también el riesgo permanente de cierre por esgrimir un discurso incómodo. “Los otros medios seguían trabajando con la lógica que había quedado de la dictadura para que no se los cargaran; había voces uniformes, conservadoras y de derecha, el movimiento popular estaba ausente”, caracterizó Bruschtein.
El último en tomar la palabra fue Arlslanian, quien confesó sentirse muy “complacido por la invitación en un momento tan significativo”. A él le tocó aportar una mirada un poco más distanciada que la de los hacedores del diario. “En aquel momento no había espacio para la crítica”, recordó. En ese sentido, el exjuez sostuvo que el diario formó parte de aquella “prensa que desde el primer momento pudo ocuparse de las cosas que nadie quería contar”. “Me atrevo a decir que el periodismo de investigación empezó con Página”, reflexionó.
También destacó que la publicación “llenó un vacío”, representó la mirada de la “progresía” y “fidelizó a miles de lectores” que hasta el día de hoy siguen leyendo sus producciones periodísticas. El abogado protagonizó uno de los procesos más importantes contra la impunidad por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Argentina y recordó que fue “bastante castigado por la prensa dominante”. “Cuando los demás medios se mostraban escépticos, Página/12 ya marcaba el camino contando las verdades que otros no querían contar”, ponderó.
Para el cierre, Bruschtein aludió a la dedicatoria que aparece en este volumen: “A la memoria de Hugo Soriani”. Recordó a su colega, quien se desempeñó como director general de PáginaI12, como “un tipo con mucho sentido del humor” y lo definió como el gran “motor” del diario, “una energía permanente” que siempre estaba planificando cosas. “Muchas de las tapas fueron ideas de Hugo”, compartió con los presentes, y el aplauso efusivo del final fue para recordarlo.
En el marco de la 50° edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Página/12 dijo presente con un pedazo de su valioso archivo. En la fila y en las butacas de la sala Julio Cortázar de La Rural varios asistentes hojeaban el libro; un señor se detuvo a contemplar la imagen de Taty Almeida. Antes de la presentación se entregaron dos diplomas por la declaración de interés cultural de la muestra y el libro, tanto en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires como en la Cámara de Diputados. La primera mención fue entregada por la legisladora Noemí Geminiani y la segunda por la diputada Agustina Propato.
Ginzberg se ocupó de las presentaciones y agradeció a Víctor Santa María (coordinador del Grupo Octubre), a Ernesto Tiffenberg (fundador del diario y prologuista del libro) y a Nora Veiras (actual directora de Página/12), con quien mantiene una relación laboral “a prueba de todo”. También recordó a Hugo Soriani, fallecido el año pasado, y aseguró: “Este libro tiene el espíritu de Hugo y creo que le hubiera gustado mucho. Él fue quien hizo que nunca dudemos de la importancia de incluir estos temas en la agenda”. En primera fila estaban Laura Kornblihtt, esposa de Soriani, y su hija Paula Español acompañadas por Veiras, además de los legisladores Nicolás Trotta y Matías Barroetaveña.
Por otra parte, definió este libro como “la puesta en valor del archivo histórico del diario, justo cuando Página/12 está a punto de cumplir 40 años” en la lucha por la memoria, la verdad y la justicia. Además de las imágenes, este libro presenta una serie de entrevistas realizadas por Ginzberg y Bertoia a personajes fundamentales en la lucha por los derechos humanos. El libro da cuenta de las tapas vinculadas con esta temática y también hay una muestra que puede verse en el Espacio Memoria y Derechos Humanos ex ESMA (Av. del Libertador 8151).
Ginzberg aludió a la primera tapa de la transición democrática y recordó que, curiosamente, uno de los que se había negado a jurar por la Constitución Nacional fue el padre de la actual vicepresidenta, Victoria Villarruel. Las vueltas (lamentables) de la historia. “Página no sólo acompañó al movimiento de derechos humanos sino que fue un actor más en este proceso de lucha contra la impunidad”, remarcó en su intervención, y habló de la importancia de “dar voz y credibilidad a las víctimas de los crímenes de lesa humanidad” ocurridos durante la última dictadura cívico-militar.
Mientras la subdirectora hablaba sobre la tapa conocida como “Noche y niebla”, la pantalla proyectaba aquella producción sobre la sanción de la ley de Obediencia Debida. Minutos después aparecía otra aún más perturbadora: el rostro de Benjamín Menéndez en primerísimo primer plano con la leyenda “El perfecto asesino” para anunciar su muerte. “¡Mirá qué cara!”, comenta con espanto una señora ubicada en la cuarta fila. Por supuesto también hay muchas tapas luminosas como aquella titulada “Nietos” para hablar de los hijos de los hijos de los desaparecidos.
Otro elemento fundamental en la historia del diario son los recordatorios, a los que Giznberg se refirió como “ese espacio donde los desaparecidos se hacen presentes”. “Hacer justicia por estos casos era la base para construir un país democrático –afirmó–, y para lograr eso era necesario condenar a los represores. En ese sentido, Página fue esencial”. Ginzberg comentó que el libro “fue hecho en tiempo récord” y agradeció a Gisela Marziotta (coordinadora de Radios del GO), Teresa Pacitti (responsable de los productos gráficos de GO), Carlos “Gandhi” González (a cargo de los eventos institucionales en la FIL) y los hacedores del libro: Adrián Pérez (fotografías), Daniel Flores (dirección de arte y fotografía), Andrea Masera (arte y diseño), Juan José Olivieri (imagen de tapa, restauración y retoque digital) y Claudia Dubkin (corrección).
Bertoia, por su parte, dijo que era “un honor” compartir mesa con Ginzberg y Bruschtein, quienes la educaron: “Con ellos aprendí cuál era el periodismo que quería hacer”. La periodista subrayó que todas las voces que aparecen en este ejemplar son de mujeres, algo que “no sorprende considerando el rol que tuvieron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en la lucha contra la impunidad para que esto no vuelva a suceder”. Entre las entrevistadas enumeró a Taty Almeida, Graciela Lois, Victoria Alonso, Ana María Careaga, Carla Carlotto, Victoria Montenegro, Verónica Castelli y Margarita Cruz. “Son distintas trayectorias pero es una misma historia”, sintetizó.
“¿Cuál es el rol de Página/12? ¿Es caminar con el movimiento de derechos humanos o formar parte de ese movimiento? –se preguntó–. Seguramente no nos podemos pensar desde afuera porque es parte de nuestra práctica cotidiana”. La periodista expresó que cada trabajador del diario hace su trabajo “con muchísimo compromiso para interpelar” y también señaló que es necesario preguntarse “por qué hacemos lo que hacemos hoy, en un contexto impensable” años atrás, un momento en el que Página/12 se convirtió en una suerte de “enemigo” del poder.
Bruschtein se definió como “un animal prehistórico en esta historia” y destacó que “el libro es una belleza, un objeto libro; una reivindicación de lo material sobre lo virtual”, por eso “hay que tenerlo en las manos”, aunque también dijo que representa el “recorte” de un trabajo de décadas. Por otra parte, citó a Oesterheld para decir que “no hay héroes solitarios sino colectivos” y recordó que en cada una de esas tapas hay “un trabajo amoroso” pero también “muchas discusiones entre compañeros”, algo que sin dudas le da sentido a la profesión: periodistas, fotógrafos, diseñadores y diagramadores debaten cada decisión para construir eso que cada mañana llega a los puestos de diarios.
El columnista se refirió además a la “impronta superlativa” de Página, a la sorpresa por su circulación exitosa y el fenómeno comercial que desató en sus inicios –algo que sus fundadores no esperaban–, pero también el riesgo permanente de cierre por esgrimir un discurso incómodo. “Los otros medios seguían trabajando con la lógica que había quedado de la dictadura para que no se los cargaran; había voces uniformes, conservadoras y de derecha, el movimiento popular estaba ausente”, caracterizó Bruschtein.
El último en tomar la palabra fue Arlslanian, quien confesó sentirse muy “complacido por la invitación en un momento tan significativo”. A él le tocó aportar una mirada un poco más distanciada que la de los hacedores del diario. “En aquel momento no había espacio para la crítica”, recordó. En ese sentido, el exjuez sostuvo que el diario formó parte de aquella “prensa que desde el primer momento pudo ocuparse de las cosas que nadie quería contar”. “Me atrevo a decir que el periodismo de investigación empezó con Página”, reflexionó.
También destacó que la publicación “llenó un vacío”, representó la mirada de la “progresía” y “fidelizó a miles de lectores” que hasta el día de hoy siguen leyendo sus producciones periodísticas. El abogado protagonizó uno de los procesos más importantes contra la impunidad por los crímenes de lesa humanidad cometidos en Argentina y recordó que fue “bastante castigado por la prensa dominante”. “Cuando los demás medios se mostraban escépticos, Página/12 ya marcaba el camino contando las verdades que otros no querían contar”, ponderó.
Para el cierre, Bruschtein aludió a la dedicatoria que aparece en este volumen: “A la memoria de Hugo Soriani”. Recordó a su colega, quien se desempeñó como director general de PáginaI12, como “un tipo con mucho sentido del humor” y lo definió como el gran “motor” del diario, “una energía permanente” que siempre estaba planificando cosas. “Muchas de las tapas fueron ideas de Hugo”, compartió con los presentes, y el aplauso efusivo del final fue para recordarlo.