Por la baja de la actividad, el empleo de calidad cumplió 14 meses sin rebote
El empleo asalariado registrado del sector privado cayó 0,1% en junio y cerró un semestre en el que se redujo un 0,5%, lo que implicó perder otros 46.000 puestos de trabajo de calidad. Ya son 246.000 desde noviembre de 2023
Fecha/Hora: 14/09/2026 11:15
Cód. 111999
Tiempo de lectura: 2.62 minutos.
El empleo de calidad en el sector privado no frenó su caída en junio, pese a la vigencia de la reforma laboral, y se redujo otro 0,1% en la comparación mensual. El primer semestre cerró así un un 0,5% por debajo de los niveles de diciembre pasado, lo que implicó la pérdida de 46.000 puestos asalariados registrados en el sector privado. Desde la llegada del Gobierno la destrucción de trabajo de calidad fue superior a la del empleo público y ya llegó a 246.300 puestos menos. El estancamiento de la actividad económica, particularmente en los sectores más intensivos en trabajo es la clave del fenómeno.
La Secretaría de Trabajo publicó los datos de junio del empleo registrado SIPA. El semestre en el que se aprobó y entró en vigencia la reforma laboral (el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral -RIFL- rige desde el 1 de mayo) fue casi de puras caídas. Salvo febrero, en el que se mantuvieron estancados, el resto de los meses hubo repetidas contracciones del 0,1% en los puestos asalariados registrados del sector privado.
Desde la consultora Invecq dijeron al respecto: "La caída del empleo formal privado se explica, por un lado, por la dinámica de la actividad económica. Hacia adelante, luce difícil que el empleo privado se recupere dada la dinámica de la actividad económica, especialmente de los sectores denominados perdedores. La actividad económica acumuló un crecimiento de 1,9% anual durante el primer semestre de 2026, pero si comparamos junio del 2026 versus diciembre del 2025, la actividad evidencia una contracción de 1,1% sin estacionalidad. Además, los primeros datos del tercer trimestre no muestran un cambio de tendencia. Sin una recuperación más generalizada, difícilmente se vean mejoras sustantivas del empleo privado formal".
Y coincidieron desde LCG: "La reforma laboral y, en particular, el RIFL, que busca reducir los costos de contratación mediante una baja transitoria de las contribuciones patronales, no cambió la tendencia que venía observándose en el mercado de trabajo. El empleo registrado sigue cayendo y estas medidas no parecen estar siendo suficientes para compensar el impacto de la menor actividad en sectores mano de obra intensivos como industria, comercio y construcción. Consideramos que, en ausencia de un driver claro que reactive la demanda y la actividad de estos sectores, difícilmente se observe un cambio significativo en la dinámica del mercado laboral".
Saliendo del empleo del sector privado, es decir, tomando todo el universo de trabajo asalariado registrado, la pérdida de puestos ya llegó a los 354.000 desde noviembre del 2023, tal como estimó el investigador de la CTA Autónoma, Luis Campos. Y desde la consultora Vectorial detallaron que a ese derrumbe lo traccionó más el sector privado que el público: "El sector privado acumula una caída de 4,5%, mientras que el empleo público retrocedió 2,5%. Ambos sectores destruyeron empleo, pero el sector privado -que según la narrativa oficial debía crecer liberado del crowding out del Estado- lo hizo con mayor intensidad que el público. El empleo privado no solo no compensó la caída del público sino que expulsó aún más trabajadores".
La Secretaría de Trabajo publicó los datos de junio del empleo registrado SIPA. El semestre en el que se aprobó y entró en vigencia la reforma laboral (el Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral -RIFL- rige desde el 1 de mayo) fue casi de puras caídas. Salvo febrero, en el que se mantuvieron estancados, el resto de los meses hubo repetidas contracciones del 0,1% en los puestos asalariados registrados del sector privado.
Desde la consultora Invecq dijeron al respecto: "La caída del empleo formal privado se explica, por un lado, por la dinámica de la actividad económica. Hacia adelante, luce difícil que el empleo privado se recupere dada la dinámica de la actividad económica, especialmente de los sectores denominados perdedores. La actividad económica acumuló un crecimiento de 1,9% anual durante el primer semestre de 2026, pero si comparamos junio del 2026 versus diciembre del 2025, la actividad evidencia una contracción de 1,1% sin estacionalidad. Además, los primeros datos del tercer trimestre no muestran un cambio de tendencia. Sin una recuperación más generalizada, difícilmente se vean mejoras sustantivas del empleo privado formal".
Y coincidieron desde LCG: "La reforma laboral y, en particular, el RIFL, que busca reducir los costos de contratación mediante una baja transitoria de las contribuciones patronales, no cambió la tendencia que venía observándose en el mercado de trabajo. El empleo registrado sigue cayendo y estas medidas no parecen estar siendo suficientes para compensar el impacto de la menor actividad en sectores mano de obra intensivos como industria, comercio y construcción. Consideramos que, en ausencia de un driver claro que reactive la demanda y la actividad de estos sectores, difícilmente se observe un cambio significativo en la dinámica del mercado laboral".
Saliendo del empleo del sector privado, es decir, tomando todo el universo de trabajo asalariado registrado, la pérdida de puestos ya llegó a los 354.000 desde noviembre del 2023, tal como estimó el investigador de la CTA Autónoma, Luis Campos. Y desde la consultora Vectorial detallaron que a ese derrumbe lo traccionó más el sector privado que el público: "El sector privado acumula una caída de 4,5%, mientras que el empleo público retrocedió 2,5%. Ambos sectores destruyeron empleo, pero el sector privado -que según la narrativa oficial debía crecer liberado del crowding out del Estado- lo hizo con mayor intensidad que el público. El empleo privado no solo no compensó la caída del público sino que expulsó aún más trabajadores".