Borraron el mural que Milo Lockett pintó en 2017 en el Hospital San Roque de Paraná
El mural que Milo Lockett realizó en 2017 en el Hospital Materno Infantil San Roque de Paraná fue cubierto y ya no forma parte del hall de ingreso del establecimiento.
Fecha/Hora: 21/10/2026 09:11
Cód. 112378
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La obra había sido creada especialmente para ese espacio, en una intervención que buscaba vincular el arte con el ámbito de la salud y, particularmente, con quienes transitan diariamente el hospital de niños.
Lockett había trabajado sobre una de las paredes del San Roque el 5 de octubre de 2017, durante una visita a Paraná en el marco de la Semana de la Integración organizada por el Gobierno provincial. Lo acompañaron entonces Fran Carr y Jonatan Navarro, colaboradores habituales del artista.
La intervención había surgido directamente sobre la pared, sin un boceto previo. El artista chaqueño contó en aquel momento que tomó como referencia los verdes del paisaje que había encontrado al llegar a Paraná y que fue armando la composición a medida que avanzaba con el color.
Pero el sentido de aquella obra no estaba puesto únicamente en lo visual. En declaraciones realizadas entonces a Elonce, Lockett había explicado que le interesaba especialmente el vínculo entre arte y salud y la posibilidad de que una obra pudiera acompañar a quienes atravesaban un espacio hospitalario.
“Me gusta la interacción entre el arte y la salud”, señaló aquella vez, y defendió un arte accesible, capaz de establecer una relación directa con el público y, sobre todo, con los chicos.
También había planteado una idea que, nueve años después, adquiere otra dimensión frente a la desaparición del mural: “No es tan importante la obra del artista sino lo que genera”.
Una obra creada para ese lugar
La pintura no había llegado al hospital como una pieza trasladable ni había sido pensada para otro destino. Lockett la realizó directamente en el hall de ingreso del San Roque, teniendo en cuenta el espacio y a quienes iban a encontrarse con ella todos los días.
En aquella visita también había hablado de la importancia de acercar a los chicos a la experiencia artística. Para el artista, provocar en otro el deseo de dibujar o pintar podía relacionarse con cuestiones como la confianza, la autoestima y la posibilidad de expresarse.
Durante casi nueve años, aquellas figuras y colores formaron parte de uno de los sectores más transitados del hospital materno infantil. Ahora la obra quedó tapada.
Más allá de las razones que hayan motivado la intervención sobre la pared, la desaparición del mural vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que suele aparecer cuando se modifican edificios y espacios públicos: qué tratamiento reciben las obras que fueron incorporadas a esos lugares y qué criterios se tienen en cuenta antes de eliminarlas, cubrirlas o transformarlas.
En este caso, además, se trataba de una obra realizada por uno de los artistas argentinos contemporáneos de mayor reconocimiento popular y concebida específicamente para un hospital de niños.
El propio Lockett había dicho aquel día que el mural importaba menos que aquello que pudiera provocar. Durante años estuvo allí, en la entrada del San Roque, formando parte de la vida cotidiana del hospital. Hoy ya no puede verse.
analisisdigital
Lockett había trabajado sobre una de las paredes del San Roque el 5 de octubre de 2017, durante una visita a Paraná en el marco de la Semana de la Integración organizada por el Gobierno provincial. Lo acompañaron entonces Fran Carr y Jonatan Navarro, colaboradores habituales del artista.
La intervención había surgido directamente sobre la pared, sin un boceto previo. El artista chaqueño contó en aquel momento que tomó como referencia los verdes del paisaje que había encontrado al llegar a Paraná y que fue armando la composición a medida que avanzaba con el color.
Pero el sentido de aquella obra no estaba puesto únicamente en lo visual. En declaraciones realizadas entonces a Elonce, Lockett había explicado que le interesaba especialmente el vínculo entre arte y salud y la posibilidad de que una obra pudiera acompañar a quienes atravesaban un espacio hospitalario.
“Me gusta la interacción entre el arte y la salud”, señaló aquella vez, y defendió un arte accesible, capaz de establecer una relación directa con el público y, sobre todo, con los chicos.
También había planteado una idea que, nueve años después, adquiere otra dimensión frente a la desaparición del mural: “No es tan importante la obra del artista sino lo que genera”.
Una obra creada para ese lugar
La pintura no había llegado al hospital como una pieza trasladable ni había sido pensada para otro destino. Lockett la realizó directamente en el hall de ingreso del San Roque, teniendo en cuenta el espacio y a quienes iban a encontrarse con ella todos los días.
En aquella visita también había hablado de la importancia de acercar a los chicos a la experiencia artística. Para el artista, provocar en otro el deseo de dibujar o pintar podía relacionarse con cuestiones como la confianza, la autoestima y la posibilidad de expresarse.
Durante casi nueve años, aquellas figuras y colores formaron parte de uno de los sectores más transitados del hospital materno infantil. Ahora la obra quedó tapada.
Más allá de las razones que hayan motivado la intervención sobre la pared, la desaparición del mural vuelve a poner sobre la mesa una cuestión que suele aparecer cuando se modifican edificios y espacios públicos: qué tratamiento reciben las obras que fueron incorporadas a esos lugares y qué criterios se tienen en cuenta antes de eliminarlas, cubrirlas o transformarlas.
En este caso, además, se trataba de una obra realizada por uno de los artistas argentinos contemporáneos de mayor reconocimiento popular y concebida específicamente para un hospital de niños.
El propio Lockett había dicho aquel día que el mural importaba menos que aquello que pudiera provocar. Durante años estuvo allí, en la entrada del San Roque, formando parte de la vida cotidiana del hospital. Hoy ya no puede verse.
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