El jerarca de Mercedes-Benz, acusado de colaborar con la dictadura, que quiso presentarse como un protector de obreros

Tasselkraut empezó a ser indagado en el proceso que se sigue en su contra. Su estrategia es mostrarse como un legalista, ajeno a la represión. Sin embargo, habló de un “trato” con los secuestradores.

Fecha/Hora: 23/10/2026 08:55 Cód. 112415 Tiempo de lectura: 4.7 minutos.
Juan Ronaldo Tasselkraut arribó al aeropuerto de Barajas en noviembre de 1982, cuando la dictadura argentina daba sus últimos estertores. Mercedes-Benz le había conseguido un puesto en España a ese hombre que, por entonces, tenía 41 años. Tendría que ocuparse de la construcción de una fábrica en Túnez. Para eso, se asentó en el País Vasco. Como mandamás de la automotriz, se sentó a negociar con el movimiento sindical, al que él emparentó con la organización separatista ETA, comprometida con la lucha armada. Tasselkraut, según su propio relato, pateó la mesa para empezar a dialogar. “Ustedes no saben quién soy yo”, les advirtió a sus interlocutores. “Si ustedes me hacen daño a mí o a mi familia, esta fábrica cierra”. La imagen de ese hombre dispuesto a todo contrastaba con la del hombre de gesto afable que venía declarando desde hacía rato en indagatoria ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de San Martín, que lo juzga por su participación en los secuestros de dos obreros de la planta de González Catán, ocurridos en agosto de 1977.

Tasselkraut tiene 85 años. Lo defienden el excamarista Jorge Valerga Aráoz –que juzgó a los comandantes de la dictadura– y su hijo homónimo. El exjerarca de Mercedes-Benz llegó a juicio en libertad. En la sala de audiencias, se movilizaba con la ayuda de un andador. Está acusado de haber entregado a un trabajador de la empresa, Héctor Ratto, para que fuera secuestrado por las fuerzas represivas y de haber proporcionado el domicilio de otro, Diego Núñez, para que corriera la misma suerte. Núñez continúa desaparecido.

La historia de Tasselkraut en Mercedes-Benz, siempre según su propia versión, comenzó en agosto de 1965. Acababa de regresar de un viaje por Alemania, donde había trabajado como dibujante técnico en una empresa de Hamburgo. En la automotriz, arrancó como “che pibe” del gerente de Producción.

Para 1971, Mercedes-Benz había alcanzado su pico máximo de personal: alrededor de 4200 personas. De ellas, 2400 estaban destinadas al área de Producción. Para entonces, Producción estaba dividida en dos secciones: Montaje y Mecanizado. Él estaba a cargo de Montaje. En esa época, la planta ya fabricaba los Unimog que compraba el Ejército Argentino.

Entre 1974 y 1975, dos gerentes de Producción de la empresa fueron secuestrados. Mercedes-Benz pagó rescates millonarios y decidió que la fábrica funcionara sin directivos alemanes. El directorio, dijo Tasselkraut, se mudó a Montevideo. Él asumió el cargo de gerente de Producción en octubre de 1975 y lo mantuvo hasta 1979. Fue la “voz de mando” que tanto había admirado de su primer jefe.

Según la versión que dio, el 12 de agosto de 1977 llegó cerca de las 11 a la fábrica de González Catán. Fue a almorzar. Cerca de las 14.30 recibió una llamada del gerente de Personal, Arnaldo Ceriani, quien le dijo que había dos personas de civil. “Menos que personas, impresentables, barbudos, sucios”, los describió con desprecio.

Uno de ellos, que se presentó como El Alemán, le habría preguntado si Ratto estaba en la empresa. Él preguntó cuál Ratto, porque había otro operario con el mismo apellido, y llamó a su secretaria para confirmarlo.

Tasselkraut sostuvo que discutió durante unas cuatro horas con los visitantes, que amenazaban con entrar en la fábrica con armas. “Un juego de truco”, así calificó el tironeo con los civiles armados.

En algún momento, dijo Tasselkraut, los dos hombres salieron y, al volver, le dijeron que se habían comunicado con el Primer Cuerpo de Ejército y que cerca de las 21 iban a venir militares a buscar a Ratto. La condición que, supuestamente, Tasselkraut les había impuesto era que no podían llevárselo ellos, que estaban de civil. El encargado de esa tarea fue un militar que, según recordó, se presentó como teniente primero González.

Los obreros que salían de la fábrica fueron identificados por los soldados que llegaron en camiones. A Ratto lo llevaron a la comisaría de Ramos Mejía durante cinco días. Después lo trasladaron al campo de concentración El Campito, que funcionaba en Campo de Mayo, donde escuchó la voz de su compañero Núñez.

El exgerente dijo no haberse interesado por lo que pasó con Ratto. “A partir de ahí, la fábrica se fue normalizando en sus tareas”, deslizó.

Tasselkraut quiso presentarse como el protector de Ratto. Para ello, recordó la entrevista que le habían hecho en el Diario del Juicio, después de la declaración del sobreviviente en el proceso contra los comandantes. Allí era presentado como un salvador de obreros, aunque el propio Tasselkraut hizo esfuerzos por desmarcarse: dijo que el golpe de 1976 había sido “necesario”, algo que no repitió en la audiencia de este jueves.

Juicio a Juan Ronaldo Tasselkraut, ex gerente de Mercedes Benz.
Juicio a Juan Ronaldo Tasselkraut, ex gerente de Mercedes Benz. Juicio a Juan Ronaldo Tasselkraut, ex gerente de Mercedes Benz. GUS MOLFINOO
El fiscal Marcelo García Berro consiguió que Tasselkraut confirmara que, aquel 12 de agosto de 1977, era la máxima autoridad de la planta de González Catán y que sabía que, antes de que se llevaran a Ratto, habían desaparecido otros trabajadores.

–¿Sabe si Mercedes-Benz tomó algún tipo de medida para resguardar la seguridad de sus empleados? –preguntó García Berro.

–No tengo idea.

La abogada querellante Elizabeth Gómez Alcorta logró que Tasselkraut definiera como “trato” su decisión de ir a buscar a Ratto y sentarlo en su oficina hasta que el militar fuera a buscarlo.

–¿Pensó en avisarle a Ratto? –le preguntó Gómez Alcorta.

–No –respondió Tasselkraut.

–¿Le pidió la orden de detención al teniente González?

–Yo no –contestó él.

La indagatoria continuará el próximo jueves 29 de octubre.